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lunes, 21 de noviembre de 2016

La posverdad y su turbulencia

Por Héctor Farina Ojeda 

El Diccionario Oxford eligió recientemente a la “posverdad” como la palabra del año, como una forma de reconocer al neologismo que intenta explicar lo ocurrido en situaciones como el Brexit o el triunfo de Donald Trump en las elecciones estadounidenses. Dice el diccionario que la posverdad se refiere a “circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”. Es decir, el posicionamiento de un discurso que apele a lo emotivo, a exacerbar los ánimos y acicatear creencias genera más consistencia que lo concreto, que la verdad misma. 

Ya muchos califican a Trump como el político de la posverdad: con un discurso anclado en la exacerbación, el populismo y los ataques desmedidos, sus palabras generan reacciones aunque se traten de agresiones sin sentido, de promesas imposibles y de mentiras gratuitas posteriormente desmentidas. Aunque lejos de los hechos objetivos, sus alocuciones al muro, a la cancelación de acuerdos comerciales, a represalias y deportaciones masivas de migrantes, así como a la influencia para evitar que una fábrica automotriz se instale en México, no sólo han generado reacciones en el mercado financiero y el ánimo de la gente, sino que son una amenaza permanente para la confianza en la economía mexicana. 

La depreciación del peso frente al dólar y el nerviosismo en el mercado financiero son sólo algunos síntomas del golpe a la confianza. La posverdad impulsada por lo que pudiera hacer el gobierno de Trump en cuanto a relaciones comerciales, empleo para migrantes y radicación de empresas -entre otros temas- genera mucha incertidumbre en los sectores económicos y podría retrasar proyectos, inversiones y hasta el consumo. Y esto se da justo cuando se están recortando las expectativas de crecimiento para el siguiente año y cuando se requiere de un incremento en la inversión productiva para generar más empleos. Toda una turbulencia en medio de la incertidumbre y la posverdad.

La verdadera capacidad de la economía mexicana para hacerle frente a las eventualidades de la era Trump está en entredicho: ¿qué tanta fortaleza tiene para crecer pese a las adversidades externas? Más que nunca, se requiere potenciar los motores económicos internos para ganar la confianza y mantener la proyección en medio del discurso de la posverdad que ya está generando especulación, miedo e incertidumbre, y que puede ahuyentar inversiones, frenar emprendimientos y limitar el consumo. Ante una inminente guerra a la confianza, no basta con salir a desmentir todos los días, sino que la propia fortaleza será la mejor defensa.

Hay que actuar rápido para mejorar la competitividad, romper la dependencia de un sólo mercado y potenciar la capacidad de la gente para emprender y producir. Es tiempo de invertir en forma estratégica en la infraestructura y el conocimiento, en obras que generen empleos y en la innovación. Con sólo especular que nada pasará no le ganaremos a la posverdad. Hay que construir confianza. 

domingo, 5 de junio de 2011

El reflector del periodista económico, ¿es la universidad?

Por: Lucia Castillo Sánchez

La Universidad de Buenos Aires, en Argentina, ofrece una Especialidad en Periodismo Económico que promete a quien ingrese “adquirir una base sólida en materia de teoría económica y de política económica aplicada a las circunstancias y desafíos que se presentan a la economía argentina”. Una vez que el estudiante egresa de la especialidad, ¿podrá hacer frente al empresario que se niega a dar información que le incomoda, para que sea publicada? ¿Logrará redactar una noticia con un lenguaje entendible para quien lo lee? ¿Sabrá qué hacer ante los dilemas éticos que en el ejercicio de la profesión surgirán?

La lectura de textos académicos o el conocimiento de los indicadores macroeconómicos son sin duda algunas de las esencias en la formación del periodista económico, sin embargo, esos y más temas no son garantía para obtener la respuesta a las cuestiones antes planteadas y a otras preguntas más que el deambular diario irá formulando: “Son pocos los profesores que se toman el trabajo de tratar de hacer pensar a sus alumnos. En las aulas se discute mucho sobre el rol del periodismo, pero los egresados no son capaces de comprender la información a la que acceden una vez que ingresan a los medios”, escribe Wendy Marton, periodista paraguaya especializada en economía.

Y es que, tanto profesores como alumnos, se topan con diversas barreras. Por un lado el docente que no está calificado para impartir la o las materias que formarán al periodista económico, y por otra parte, el estudiante que aún no tiene solucionado el problema de escritura, que pretende aprender ortografía, y que con suerte, su mayor visión al egresar, será no incurrir en un error de redacción: “El problema principal es que las facultades se quedaron en el tiempo. La preparación pasa por enseñarles redacción (increíblemente las clases son casi iguales a las del colegio, porque casi todos arrastran problemas de ortografía y concordancia)”, considera Marton.

El problema gramatical tiene un contexto amplio y que puede prestarse a debate sobre la falla del sistema en educación básica, pero, suponiendo que la ortografía del aspirante a periodismo está controlada, entonces la dimensión de especializar al periodista en economía, recae en la teoría combinada con práctica que el profesor exija al estudiante, que el estudiante se responsabilice de cuanta carga profesional ha de llevar, y que el salón de clases sea un trabajo de campo conjunto, admisible de prueba y error, considerado como un antecedente a las contingencia que al final, estremecerán al futuro reflector de noticias económicas, que a su vez decide ser o no un reflector de la formación universitaria.

martes, 5 de abril de 2011

Más allá de los prejuicios: la economía como herramienta del periodista

Por Alejandra Pedroza Marchena

Justo termina la clase, la maestra toma sus cosas y se despide. En la puerta del aula el siguiente profesor está por entrar. Sobre el pizarrón se dibujan los temas revisados: narrativa periodística, estrategias de redacción, y demás. Los alumnos encantados con lo que acaban de analizar esperan mientras digieren los contenidos y saborean sus opiniones: estudian periodismo. Entra el profesor en turno y desde el frente enlista los conceptos a revisar esa clase: porcentajes, incremento, decrecimiento, precios… El encanto se apaga.

Los ánimos decayeron en ese salón y muchos de los estudiantes no entienden por qué. Lo único que conciben son esas desganas a los términos que el profesor plantea y lo abrumador de la dureza de los números. La clase del momento es Periodismo Económico y, de pronto, gran parte de los alumnos cometen una huída mental.

¿Qué pasa con muchos periodistas (y aspirantes a serlo) que al tratar vertientes económicas y financieras aparece una especie de repulsión automática? ¿Casualidad que a varios les suceda esto? La respuesta es sencilla: quienes nos formamos en periodismo portamos una tendencia a temas sociales y buscamos desembocarlos a través de letras. Nuestra perspectiva es conceptual y en el momento en que se nos presentan temáticas económicas, regidas por números, se transgrede la visión descriptiva que tenemos del entorno. Nos cuesta analizar con cifras.

Sin embargo, no todo tópico económico se tutela estrictamente de números. Las sociedades emergen y se desarrollan a través del intercambio de bienes, la economía entonces está intrínsicamente ligada a la vida de una sociedad y más, se filtra en todos los campos de nuestra vida cotidiana.

En ese sentido, se puede hacer un retrato de la realidad, desde sectores diversos bajo la óptica económica. Es posible hablar de cultura, ambiente, educación, ciudadanía y demás enfoques periodísticos sin hacer a un lado la economía. O más bien, ejercer el periodismo económico con una fórmula en donde se combinen visiones humanas o cuales quieran que nos apasionen. Porque para todo habrá datos y cifras que nos den abasto.

Además de su presencia rutinaria, la economía tiene matices universales. Esto debido a que todos los países vivimos los mismos fenómenos económicos (aunque en niveles distintos) y en ocasiones son compartidos (me refiero a tratados, comercializaciones, etc), lo que nos lleva a un vínculo entre naciones. Como periodistas, es pertinente aprovecharnos de estas ventajas, exprimir los datos concretos que nos brinda sobre fenómenos sociales y así mejorar la información obtenida.

Finalmente, para que esta nueva fórmula de explotar la economía en combinación con los temas que nos interesan sea vigente, es preciso comenzar desde las aulas de los periodistas en construcción, donde se forje la idea de una economía al margen de los prejuicios de la hostilidad de los números.

Ser un periodista económico

Por Guadalupe Sofía López Bejarano

La combinación de números y letras no sólo se representa en las ecuaciones, también, se puede exponer en la redacción de una noticia, reportaje o perfil sobre economía; pero ¿quién se encarga de analizar los datos y presentarlos a la personas ya sea en radio, televisión, prensa o Internet?

Antes de que se profesionalizara la carrera en periodismo “entre finales del (siglo) XIX y principios del (siglo) XX”, las personas encargadas de cubrir los asuntos económicos en un medio de comunicación tenían preparación en distintas disciplinas como economía, leyes, letras y política, según el estudio "La Formación del Periodista Económico" realizado por Ángel Arrese y Alfonso Vara.

Actualmente, en las facultades de periodismo se imparten materias para que los alumnos se especialicen (en) presentar información económica y al egresar de la carrera estén capacitados para escribir con un lenguaje sencillo sobre dicho tema.

Lo cierto es que aprender a contar historia económicas no es una tarea fácil, pues el periodista tiene que buscar la manera de que a las personas no les resulte tedioso o abrumante ver muchas cifras.

Francisco Esteve Ramírez, en el libro Periodismo especializado, retoma el estudio "Fundamento de la Formación Periodística Especializada", para mencionar los 3 niveles de la de la redacción económica: señala que el primer nivel corresponde a la “divulgación informativa”, el cual se redacta para un sector amplio no especializado; el segundo nivel es “especialización media”, en el cual los mensajes son para personas que ya tienen conocimiento sobre los temas económicos, esta información se divulga en los suplementos sobre economía; el tercer nivel es “especialización alta”, que se difunde en medios de comunicación especializados, es para personas que conocen más sobre los temas.

Sin embargo, no podemos salir de la universidad y entrar a trabajar a un medio como especialistas: tenemos que empezar a subir escalones para ganarnos un lugar.

Más que la enseñanza de las universidades y si resultan o no viables algunos programas de estudio, se necesita personas arriesgadas y que le apuesten a inmiscuirse a esa especialización periodística, que se apasionen por contar historias con algo más que letras y que no le teman a equivocarse, sino que practiquen para que cada día dominen más el tema.

¿Periodista o economista?

Por Gabriela Cervantes

Se dice que tiempo atrás los espacios económicos dentro de los medios los llenaba un abogado, político o economista. Pero en la actualidad debido a que la información sobre los temas económicos ha cambiado y día a día adquiere mayor importancia, “un gran número de profesionales de la información, directa o indirectamente, han tenido que experimentar las exigencias de escribir sobre asuntos económicos, o enfocar buen número de temas desde perspectivas económicas”, como lo menciona Bill Saporito.

Pero al saber esto, no está de más pensar qué es mejor: ¿un articulo económico redactado por un periodista, o uno hecho por el economista? Tomando en cuenta la experiencia del economista en el tema y la que tiene el periodista como el especialista de la elaboración y difusión de la noticia.

Podremos encontrar distintas opiniones, quizá alguno piense que cualquiera que sepa del tema puede escribir, algunos otros dirán que el periodista económico es uno más, que no necesita una formación especial, pero como parte fundamental se tiene que tomar en cuenta que así como el economista quizá no sabrá redactar de la mejor manera, “ser periodista puede ser necesario, pero no suficiente”.

Inclinándome a la idea de que es el periodista quien tiene que hablar de economía, es necesario tener en cuenta la formación completa y profesional en el área a desempeñar. Otra opción con la cual no estoy del todo de acuerdo es que el economista al redactar la nota tenga previo conocimiento y formación periodística.

A razón de lo anterior, el periodismo económico ha comenzado (aunque no de manera establecida) a tomarse en cuenta como parte de la formación académica de los estudiantes en periodismo, lo cual deja ver la importancia que tiene dentro del plano laboral de todo periodista, ahora faltará analizar la reacción de los estudiantes ante dicha especialidad.

Hablemos de...

Por Gerard Zamora Alfaro

¿Por qué y cómo ser un periodista económico? Porque un periodista supuestamente debe de “saber de todo” y, sobre todo, un periodista económico debe saber entender y comprender toda aquella información económica que consiga, le llegue, posea, etcétera. Debe comprender esta información para poderla explicar de la mejor manera posible a le gente que no entiende los tecnicismos de los especialistas, pero que desean saber de qué manera afectan los cambios en la bolsa, la inflación, etcétera, en su economía familiar y/o personal.

Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX el periodismo económico era ejercido por profesionales como economistas, políticos, contadores, hasta abogados, y en la actualidad hay muchos medios que aún no cuentan con periodistas especializados en esta área (economía), y por eso a pesar de que se apoyan en gráficos y tablas para explicar los noticias y temas económicos, no son explicados correctamente para que los entienda “toda la población”, como si solo hubieran sido escritos para especialistas.

Existe prensa que se especializa en información económica y financiera, sin embargo se debe de tener también el interés por el tema y la noticia, ya que con nuestra forma de expresar y dar a entender la noticia y los datos no solamente podemos afectar o incidir en las decisiones de la gente que se especializa en estos temas y esta tipo de prensa, sino también en la población general. Por eso, un periodista económico debe de estar preparado en su área para cualquier tipo de medio, ya sea prensa escrita, radio, televisión o Internet.

Esto es porque creo y propongo que el periodista de economía debe ser una persona especializada en la materia, para que su lenguaje sea claro y que las cifras que se proporcionen en la información las pueda digerir cualquier persona, sea especialista económico o no, y así cualquier ciudadano tenga mayor claridad de información para que el ciudadano pueda elegir las opciones que mejor le parezcan (con más y mejores argumentos) necesarias para el tratamiento de su economía familiar y/o personal.

Ni economistas, ni investigadores: periodistas

Por Andrea Yolanda Martínez Parrilla

Si el periodismo generalista conlleva a dar cuenta de un hecho, por su parte, el periodismo especializado, además de contar un hecho da explicaciones del mismo.

Javier Fernández del Moral, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, señala que en los inicios del periodismo especializado eran los colaboradores y no precisamente periodistas los encargados de redactar.

La situación no ha tenido un cambio significante. Aún en la actualidad, los especialistas en determinadas materias son los periodistas especializados. No obstante, en pleno siglo XXI, Texema Ramírez de la Piscina afirma que la demanda y los nuevos soportes tecnológicos han acelerado el proceso de especialización, pues ahora el lector quiere saber “las cosas a detalle”. De aquí la importancia de que existan periodistas especializados.

El periodismo especializado surge con dos principales temáticas: la política y, posteriormente, la economía. Según Fernández del Moral, la prensa escrita se encaminó a ello para “competir” con la radio y la televisión, en la búsqueda del análisis y la interpretación.

Y a todo esto, ¿qué es el periodismo especializado? Antonio López de Zuazo alude a la audiencia para dar una definición, pues sostiene que el periodismo especializado es aquel que se ofrece a un público concreto. Esta definición poco abona, pues el periodismo especializado no necesariamente es para un público especializado, más con las temáticas complejas que incluye el periodismo económico. Por tanto, habría que entender por periodismo especializado lo que Romano V explica como las actividades que refieren a un área concreta del periodismo.

La economía es un punto fundamental del periodismo especializado, pues está presente en la vida diaria. El dilema principal es cómo comunicar este tipo de acontecimientos, pues representan un reto tanto para el periodista como para el receptor. Ramón Carrión atribuye principalmente a los periodistas la situación actual del periodismo económico, pues les hace falta claridad en los mensajes.

Lo importante del periodista económico es que tenga claro que no es ni economista ni investigador, simplemente es un periodista. Esto lo argumenta Carlos Prado, quien además explica que debe existir un punto de equilibrio al tratar un tema económico, pues el lenguaje no tendería a ser vulgar ni debería caer en el “academicismo puro o en el tecnicismo del análisis económico”.

Es por eso que un periodista económico tendría que pensar en su público. Para Esteve y del Moral, hay tres niveles de especialización en el periodismo económico y directamente se relacionan con la audiencia: divulgación informativa, que implica producir información para receptores no especializados; la especialización media, dirigida a un público especializado y la especialización alta, que requiere de un tratamiento más técnico debido a que la reciben los sectores más interesados.

Si bien es cierto que en el periodismo económico los retos a los que se enfrenta el periodista generalmente son resueltos en el camino, la solución está previamente a ello. Juan Pablo de Villanueva (q. e .p .d.) quien fuera presidente-editor del Grupo Negocios, propietario de La Gaceta de los Negocios, entre otros puestos en medios de comunicación españoles, sugiere estudiar más, pues “si solo se estudia periodismo es poco”. De Villanueva, agrega que la principal cualidad de un buen periodista económico es que sea un buen periodista.

Es importante que un periodista económico pueda interpretar la vasta información cuantitativa y que se actualice constantemente, pues los números son cambiantes minuto a minuto. Ello, servirá para que la información no sea “subsidiada”, es decir, idéntica a la que procede de las fuentes. Asimismo, el periodista económico no debe quitarse su papel de periodista general y el hecho de que sea un periodista especializado, no lo exime de conocer sobre otras temáticas.

Es por eso que se necesitan periodistas y no investigadores, ni economistas. La formación de un periodista económico está directamente relacionada con el campo laboral, pues abre paso para que se ocupen puestos que actualmente dominan los especialistas. Sí se puede aprender en el camino, pero si un periodista aprende antes, lleva ventaja al resto.

Si las escuelas en las que se oferta periodismo o ciencias de la comunicación, no preparan al periodista económico, la responsabilidad del periodista, simplemente es su preparación.

Economía, verdadero reto para el periodista

Por Paola Denise Gil Medrano

Economía es un concepto que nos atañe a todos pero al que irónicamente la mayoría parece tenerle “asquito” o repudio. Y para muestra basta un botón: regularmente podemos observar a los lectores pasar desapercibidas las mínimas páginas de un periódico que contienen información de este tipo, o los gráficos de relleno en los programas televisivos a los cuales la audiencia le basta el picar un botón de su control remoto para alejarse de lo inentendible.

Y cómo no pasar estos hechos si la información que de ello se divulga tal parece ser simplemente otro idioma para el común de la gente, parece que esta va dirigida a sólo unos cuantos empresarios y estudiosos de ello.

Los noticieros y periódicos al referirse a temas económicos más parecen libros matemáticos por el tumulto de números con el que se rellenan.

En fin, múltiples cifras, síndromes de declaracionitis y poca contextualización o explicación de los hechos es lo que se le brinda a la audiencia.

Pero justo sobre la marcha en mi intento de incursionar en el terreno de lo económico me voy dando cuenta del gran trabajo y varios retos que enfrenta el periodista económico.

El periodista económico aparte de tener las cualidades de un buen periodista y de entender los sucesos económicos debiera ser capaz no solamente de saber acomodar datos y conseguir entrevistas con aquellos magnates sino de poder redactarlo a manera que lo entienda desde un ama de casa hasta el más importante empresario.
Para ello debe contextualizar el hecho (que bastante falta hace en todos las ramas del periodismo) y poder aportar ejemplos claros y gráficos digeribles para el mejor entendimiento.

Pues los sucesos económicos son tan importantes como los demás temas informativos ya que afectan de cualquier manera a todos y al tener mayor conocimiento sobre ellos, la audiencia puede tomar decisiones en la repercusión de su propia economía.

Por otra parte, la práctica del periodismo se ha vuelto en la actualidad un mayor reto para quienes lo ejercen, ya que el contexto actual en el que se practica implica nuevos medios de comunicación que obligan a los periodistas a convertirse en reporteros multimedia para poder llegar y lograr un impacto en las audiencias.

Según Jhon V. Pavlik, en su libro Periodismo y los nuevos medios de comunicación, desde finales del Siglo XX el periodismo comenzó a revolucionar, empezaba a contar con características como noticias omnipresentes, acceso global a la información, cobertura instantánea, interactividad, los contenidos en multimedia y la extrema personalización de los contenidos.

Ahora debemos tomar en cuenta que el periodista económico, aunado al entendimiento de sucesos económicos y de tratar de lograr parecerse a un docente para la audiencia, también debe enfrentarse a poder presentar la información de una manera creativa, pues al hablar de la audiencia actual es hablar de un público fugaz, migrante y selectivo.

Así que es una tarea nada fácil a la que el periodista debe enfrentarse y para ello debe olvidar al periodista vendido ante los grandes consorcios, olvidar al simple vocero y regresar un poco a lo que algunos llaman la visión romántica de la profesión: “ser aquel árbitro social”.

sábado, 8 de enero de 2011

China: periodistas inexpertos no podrán escribir de finanzas

Una nueva ley china que entrará en vigor en febrero prohibirá a los periodistas que no tengan formación específica escribir columnas o artículos de finanzas o informar sobre el mercado de valores y futuros para "proteger los intereses legítimos de los inversores y la ciudadanía", según informa la agencia oficial Xinhua.

La norma, que fue elaborada por la Comisión Reguladora de Valores de China y hecha pública por la Administración General de Prensa y Publicaciones, establece que se exigirá que los periodistas que escriban análisis sobre mercardos bursátiles muestren previamente una serie de credenciales.

Se exigirá, por ejemplo, que éstos hayan trabajado en organizaciones relacionadas con mercados de valores o futuros durante al menos dos años y se prohibirá igualmente que pasantes o becarios escriban sobre estos temas.

Además se recomienda a periódicos y publicaciones que sean cautelosos a la hora de hablar de economía y publicar informes "que puedan dañar la estabilidad de mercado".

Fuente: BBC Mundo. Ver nota original aquí

martes, 16 de noviembre de 2010

Economía y periodismo: cómo hacerlos compatibles

Por Andrés Gallegos

El número de programas, perfiles y asignaturas relacionadas con el periodismo económico son insuficientes para atender las demandas de información sólida y bien estructurada. Según un estudio de la Universidad de Navarra, existen 15 programas largos, 11 programas de especialización, 18 asignaturas o clases relacionadas con el periodismo económico y únicamente tres perfiles o diplomados. La mayoría de estas clases se imparten en España o en Estados Unidos, lo que deja huérfanos de habilidades en la materia al resto de los países del mundo.

El artículo “La formación del periodista económico”, de Ángel Arrese y Alfonso Vara, ahonda en la actual carencia de herramientas de capacitación de los profesionales de la información en economía. En un presente que exige mayor producción de escritos en la materia, no existen el rigor, la credibilidad y el manejo de datos en las salas de redacción, lo que convierte al reportero en presa fácil de los intereses empresariales. Arrese y Vara citan el caso Enron como ejemplo de un tema mal tratado por el periodismo, gracias a la nula especialización en temas económicos.

Tanto los escritores del texto antes citado como un servidor pugnamos por una formación periodistica y económica simultánea. La ineptitud en el manejo de las fuentes; la incapacidad de explicar a la gente los fenómenos que influyen en su vida cotidiana, como el alza de los productos de la canasta básica; la mezquindad en la corroboración de cifras y fuentes, impiden al periodismo apoderarse de una credibilidad ante sus lectores, radioescuchas o televidentes, y por supuesto, ante los especialistas de economía, que no ven en el reportero de economía más que un simple gacetillero.

Mi opinión es que los estudiantes del periodismo y los profesionales de la información no pueden quedar huérfanos de conocimientos en economía. Al mismo tiempo, se debe convencer a los economistas a escribir en los medios, que expliquen a la gente todos esos fenómenos que aquejan sus bolsillos y sus gastos dejando de lado la petulancia y la tecnocracia propia de instituciones pomposas pero ineficientes como el Fondo Monetario Internacional. Es decir, la relación entre economía y periodismo necesita una sinergia que se dirija rumbo a la generación de conocimiento útil, interesante y accesible para las personas, no las toneladas de información sin contexto que recibimos a montones.

Desde mi limitada óptica estudiantil, propongo una revolución epistemológica (si se le puede llamar así, posiblemente exagero) en las escuelas de periodismo y comunicación. En pocas palabras, hacer al periodismo económico una asignatura obligada en las licenciaturas y crear programas de posgrado amplios que ganen prestigio en el mundillo académico internacional. Si no logramos introducir la economía en las mentes de los estudiantes, si no se le muestra al alumno las posibilidades de crecer gracias al manejo de la economía en sus futuros artículos en los diarios, difícilmente provocaremos algun estímulo en el futuro reportero. Cerrar esta puerta sería darle un arma de fuego más a la ignorancia.

También se necesita un pacto entre los periodistas y los economistas. Que los conocimientos de uno y otro no se repelan, sino que se atraigan para generar descargas de saberes y cuerpos teóricos en la incipiente perspectiva del periodismo económico. La prepotencia de reporteros y profesores de economía sólo conllevará a la gestación de más neófitos, quienes pasarán de largo al ver las cotizaciones de la bolsa de valores y preferirán cambiarle a los canales de cocina o abrir un diario con fotos de chicas desnudas.

El mundo actual necesita comunicadores especializados en economía. La complejidad de los fenómenos de estudio de esta ciencia obliga al periodista a sumergirse en el conocimiento de los conceptos, datos y teorías que alimentan su comprensión. Por lo pronto, las universidades encargadas de formar a los futuros reporteros de los medios de comunicación apenas desarrollan programas, perfiles y asignaturas más o menos delineados. Falta mucho trabajo.

El periodismo económico, un desafío para los mexicanos

Por Leticia Bañuelos

El periodismo es una de las profesiones más apasionantes, divertidas, versátiles y desafiantes. Interminable es la lista de adjetivos y cualidades que un amante de las letras y el bien social puede tener para definir su pasión.

Pero… ¿los periodistas nacen o se hacen?, una pregunta que casi apuesto más de una vez se han formulado los aspirantes a periodistas, durante el periodo de formación académica impartido en las aulas.

La mayoría de estos jóvenes desconocen el verdadero funcionamiento de un medio de comunicación, las trabas a las que habrán de enfrentarse, la poca libertad de expresión a la que serán sujetos, a los bajos salarios, al campo reducido de trabajo y a un sinnúmero de factores externos que determinarán la manera en que desarrollarán su profesión.

Estos y otros factores influyen en el desarrollo del periodismo mexicano, sobre todo en el económico, donde la cobertura es mínima debido al poco interés que el público demuestra hacia las secciones económicas del periódico o noticiario. Para la mayoría de la audiencia es tedioso tratar de entender porcentajes, números y cifras sin aparente sentido. Otro factor determinante de este sector es que la mayoría de las redacciones quedan a cargo de economistas, contadores, administradores que conocen y entienden la terminología utilizada en ese sector, logrando una literal transcripción de los conceptos claves, lo que casi imposibilita al lector común a comprender los textos expuestos.

El periodismo económico en México puede ganar consumidores: la fórmula del éxito radica en la redacción, saber despertar el interés del auditorio, enseñar a comprender a los periodistas un puñado de números sin lógica visible, preparar mejor a las generaciones venideras para que estas puedan desarrollar un periodismo cada vez más digerible y amable al auditorio. Los periodistas debemos esforzarnos para mejorar la calidad y dejar de lado los intereses personales.

La formación del periodista económico

Por Juanita Santos

El ser periodista económico no es tarea fácil, ya que se debe expresar con claridad los números, hacer comparaciones de un año con otro, cuánto subieron o bajaron las cosas, pronosticar cómo estará la economía el siguiente año: todo que sea entendible. Independientemente del medio donde se encuentre trabajando, el periodista económico debe ser una persona especializada o que por lo menos tenga conocimientos en economía, que tenga una formación económica.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX el periodismo económico lo ejercían profesionales de otras áreas como economistas, abogados, contadores, ingenieros, escritores, políticos y en la actualidad todavía hay medios de comunicación que no tienen periodistas especializados en el tema, y cada vez que dan a conocer una información vemos porcentajes, gráficas, números que sirven como apoyo pero no son explicados adecuadamente para que toda persona lo entienda, como que están dirigidos a un sector de la población.

De acuerdo con Rosa del Río, la noticia económica se inicia con el hecho noticioso más importante que contiene, el cual a su vez estará recogido en el título, explicado o justificado en el antetítulo y completado con otra información de apoyo en el subtítulo.

Hay prensa especializada en información económica y financiera, no obstante se debe dominar el interés por la noticia, ya que podría estar afectando no solamente las inversiones de la gente que lee ese tipo de prensa, sino de la población en general. Por tal motivo, el periodista económico debe de estar preparado tanto para la prensa, como para la radio y televisión.

Insisto en que cada día el periodista que se dedique a divulgar temas económicos debe ser una persona especializada en la materia para que el lenguaje sea claro y las cifras que se proporcionen en la información las pueda digerir cualquier persona, y así los ciudadanos puedan tomas las decisiones necesarias en caso de que afecte sus bolsillos o genere algún contratiempo en su economía.

¿Es suficiente ser periodista?

Por Gloria Rivas

Ser periodista en la actualidad se ha convertido en una profesión muy difícil para ejercer. Por un lado, tenemos la violencia que cada vez es mayor en nuestro país y que de alguna forma es una barrera que impide a los periodistas trabajar al cien por ciento, no hay manera de expresar con todas sus letras lo que realmente pasa; se ha recurrido constantemente a la autocensura como un mecanismo de sobrevivencia, de lo contrario el expresar un hecho que afecte a un sector específico de la sociedad con un gran poder puede ser motivo de muerte para quien lo expresó.

Por otro lado, la formación académica del periodista en la gran mayoría no es la adecuada, por los menos en nuestro país. Un caso específico, que es el que nos interesa por ahora, es la formación del periodista económico: si observamos a los medios de comunicación e identificamos quiénes son los que colaboran en las secciones económicas, nos daremos cuenta que en su gran mayoría son economistas, escritores, abogados, políticos, etc. Que si bien conocen el tema, desconocerán las maneras de expresar un mensaje y que todo el mundo pueda entender, desde la persona más preparada hasta la que no pudo asistir a la escuela.

No basta con ser periodista, si se quiere ser un buen líder de opinión en la sección económica, la falta de conocimientos en esa materia hace que algunas oportunidades que deberían tener los periodistas se les vayan de las manos por la falta de conocimientos en el tema económico; su formación en esa área lo convierte en incompetente, no obtuvo las herramientas necesarias para poder desempeñarse en ese rubro, no hubo una especialización que lo ayudara a obtener el perfil necesario para poder desempeñarse como un periodista económico.

Además de las pocas materias que un estudiante de la Licenciatura en Periodismo puede adquirir para su formación, la manera en cómo se imparte no siempre es la adecuada. Quienes lo hacen regularmente son economistas que conocen la materia en todo sentido pero que posiblemente no han tenido una experiencia como periodistas económicos y no saben guiar a los alumnos por una vía que pueda favorecerlos en ese sentido. Si una persona que terminó su carrera en periodismo quiere dedicarse al periodismo económico, pero con un mayor número de conocimientos en esa área, tendrá que estudiar una especialización, es decir una maestría en temas económicos porque de otra manera las nociones que obtuvo en su preparación no serán los suficientes para ser un buen periodista económico.

Finalmente creo que el periodismo económico es un área desperdiciada por los periodistas, que otras carreras lo están aprovechando para ejercer su profesión, y que los académicos especializados en elaborar los planes de estudio no lo ven o no lo quieren ver. Urge una verdadera actualización en la carrera de la formación del periodista, asignaturas que no sólo expliquen que es la microeconomía, el PIB,el IVA, etc. Que haya un contexto que sirva para entender las verdaderas raíces de la economía, que cualquier egresado de la Licenciatura de Periodismo tenga la capacidad de explicar un tema económico como lo haría un economista, pero de una mejor manera para que la gente entienda la noticia en toda su extensión. La verdadera labor del periodista es esa: informarle a las personas qué es lo que está sucediendo en su comunidad, en su país, de una forma entendible y que esta información le sea útil. De lo contrario, no es un buen periodismo el informar si la mayoría no lo va a entender.

Si queremos que nuestro país tenga un avance significativo en el periodismo económico debemos cambiar nuestra mentalidad, tener en cuenta que necesitamos una mayor preparación para lograr hacer un periodismo económico de calidad, que no basta con ser periodista, hay que involucrarse más en asuntos que los consideramos no tan necesarios como la economía.

La formación del periodista económico

Por Claudia Flores

El periodista económico juega un gran papel en la sociedad como comunicador e interpretador de cifras en asuntos económicos. Estos comunicadores son muy importantes debido a que ellos son quienes dan a conocer en cualquier medio de comunicación la información financiera que conlleva asuntos que le incumben a la sociedad debido a que todo se repercute en la misma.

Sin embargo, nos encontramos que en ocasiones llaman periodistas de economía a quienes ni siquiera saben hacer una nota económica y mucho menos interpretar cifras en los noticiarios; por eso este asunto en televisión se toca sin mucha relevancia. Por lo tanto dejan al televidente igual que como si no hubiese habido información económica.

Creo que la mala interpretación de los datos económicos es precisamente por la inadecuada formación de estos periodistas de economía, porque no solo se necesita cursar una materia que sea de enfoque económico para poder escribir e interpretar como todo un experto en el tema, sino que debe utilizarse siempre un sistema mixto, en el que seas casi un experto en temas económicos pero que también sepas algo sobre comunicación y por supuesto redacción para poder difundir la información.

El sistema mixto es bueno por dos razones: porque el periodista aprende sobre temas económicos, y el economista aprende sobre la redacción y difusión de dichos temas. Porque un economista podría realizar notas con bastantes tecnicismos, lo cual haría difícil su interpretación y haría menos comprensible el tema. Y para el periodista, si aprende un poco sobre economía, por ejemplo interpretación de datos y conocimientos de conceptos económicos, sería más fácil difundir la información.

Por lo general, a la mayoría de estudiantes en periodismo no les importa estudiar sobre economía y finanzas: creen que no están hechos para eso, de hecho hay egresados de periodismo que aseguran que si trabajan en un periódico es en la sección que no les gustaría cubrir, no sabiendo que por lo regular en algunos medios impresos casi siempre hay vacantes para cubrir dicha sección.

Por lo general los periodistas económicos se forman en la marcha, debido a que se quedan cubriendo en la sección de economía y aunque no les guste en principio, termina por agradarles debido a que ahí es donde harán sus notas.

sábado, 25 de septiembre de 2010

El periodismo económico en la Argentina

Entrevista: Luciano Rizzuto Dr. Mario Rapoport, Secretario de Posgrado de la Facultad de Cs. Económicas UBA. Coordina junto al periodista del diario Clarín Dr. Oscar Martinez el Posgrado de Periodismo Económico









¿Cómo nace el Periodismo Económico en Argentina?

El periodismo económico es relativamente reciente. La carrera de Economía se creó en el año 1958 y los economistas se fueron volcando a esta actividad con posterioridad. Anteriormente el periodismo económico lo ejercían profesionales que venían de otras áreas, realmente hasta los años 70 predominaban los abogados, contadores o ingenieros en los cargos del Ministerio de Economía.
En el periodismo era una señal de honor comenzar desde abajo. Muchos grandes periodistas económicos han tenido que comenzar sus carreras en la sección policial, deportiva u otras. La única manera de aprender era a los golpes en la misma redacción.

¿Cuándo se inicia la especialización económica en los medios?

Es más reciente todavía. Recién en la década del 80 nacen diarios especializados como Ámbito Financiero y El Cronista Comercial o revistas como Apertura, Prensa Económica y otras.

En sus inicios, como en los primeros meses de Ámbito Financiero, solo se entregaban algunas hojas con información bursátil, luego se fue incorporando el periodismo económico de opinión cuyo medio de expresión eran las columnas de economistas en los diarios y revistas.

¿Cuando un medio económico informa objetivamente?

El periodismo económico tiene todos los pecados del periodismo común. Uno puede decir que es objetivo porque da la información estricta de los hechos y no siempre es así. Hay que tener en cuenta cómo se selecciona la información y cómo se presenta ya que se puede orientar la opinión de la gente.

¿Entonces que un medio sea objetivo sólo depende de la opinión de cada uno?

El objetivo de esta carrera es que la formación sea completa y los análisis no sean superficiales. Uno puede contar lo que pasa pero la sociedad exige que le expliquen porque pasan las cosas. Además, el periodismo económico suele ser uno de los más marcados por la ideología, intereses de las grandes corporaciones, multinacionales y política.

Sabemos que los periódicos dependen de la publicidad y muchas veces ésta es sutil, en lugar de publicar un aviso se comunican los conceptos en forma de interviú o nota.
Por ejemplo, hubo una gran cantidad de economistas y periodistas económicos que en el momento de la devaluación pronosticaban un dólar a 8 o 10 pesos y que la inflación se iba a disparar. Muchas de estas informaciones actúan como profecías autocumplidas ya que muchas veces se trata de influenciar y dirigir a la opinión pública.

¿A qué atribuye los errores de pronóstico?

Hay que separar cuales son errores reales, por equivocación y cuales errores interesados. Si uno revisa muy pocos economistas o diarios pudieron pronosticar la gran crisis de 1929 o la actual recesión a nivel mundial. Yendo más lejos todavía, por ejemplo en temas de inversión financiera dos premios Nóbel administraban la banca de inversión Capital Management en EE.UU. y sin embargo quebró terriblemente y obligó a un salvataje de la Reserva Federal. Está todo en discusión, muchas veces hasta los mismos índices de las consultoras internacionales. Esa es la ventaja de un Periodista Económico, que va a estar capacitado para dilucidarlo.


Posgrado en Periodismo Económico

Carrera interdisciplinaria con una duración estimada de 2 años
Tiene dos planes de estudio, uno para graduados universitarios con formación económica y otros para títulos universitarios o terciarios del sector de formación en periodismo (los egresados terciarios deben hacer un curso de nivelación inicial)
Contiene dos módulos: El primero es de Economía e Historia Económica y el segundo es de Periodismo Económico Aplicado y al final se presenta una Tesis.
Los estudiantes deben efectuar prácticas profesionales en medios periodísticos.
Se pueden elegir Módulos optativos de las materias de otras Maestrías


Fuente: Revista Facultades. Ver aquí

martes, 21 de septiembre de 2010

"Por qué quiebran los mercados"


El gurú del periodismo financiero en Norteamérica, John Cassidy, deslumbra con "Por qué quiebran los mercados".

El ex director del Sunday Times y subdirector del New York Post rompe los esquemas de libros económicos con Por qué quiebran los mercados de John Cassidy

El gurú del periodismo económico en Norteamérica explica las ideas equivocadas que llevaron a la crisis

Uno de los libros más importantes sobre la actual crisis financiera. Explica cómo y por qué se originó. Repasa las grandes teorías financieras que han regido el capitalismo y cómo algunas de ellas han conducido a este desastre.

Riguroso y ágil, combina la seriedad académica con la fluidez periodística.

Este demoledor y lúcido ensayo muestra al desnudo los mecanismos, demasiadas veces mal engrasados o directamente oxidados, que conducen a los mercados financieros al colapso. Denuncia las medias verdades, cuestiona las ingenuidades y rebate las teorías asumidas como dogmas de fe.

John Cassidy escribe sobre economía y finanzas en el New Yorker desde 1995. Colabora además en otras publicaciones como el New York Review of Books y en programas de radio y televisión. Ha sido director del Sunday Times y subdirector del New York Post. Este es su segundo libro, después de Dot.con: How America Lost Its Mind and Money in the Internet Era.

Fuente: NOTICIAS PATROCINADAS por Literaturas Com Libros. Ver sitio aquí

sábado, 11 de septiembre de 2010

Dra. Adriana Guzmán: “El periodismo es una vocación por la que siempre hay que pagar un costo”


Decana de la U. de La Sabana considera importante la doble titulación

(Piura).- En algunos países de Latinoamérica, el ejercicio del periodismo es sinónimo de arriesgar la vida. A eso hay que añadirle que aún dicha profesión, en algunas empresas, no es bien remunerada. En ese contexto, ¿cómo enseñar Periodismo a los universitarios de hoy? Esta fue una de las cuestiones que abordó la decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Sabana (Colombia), Dra. Adriana Guzmán, durante su visita a la Universidad de Piura.

En opinión de la Dra. Guzmán no se tiene una "fórmula mágica" para enseñar el Periodismo, pero se busca que los alumnos tengan programas que abarquen sus expectativas, que vean dentro del periodismo otras salidas profesionales. "Para las empresas es importante la doble titulación porque, independientemente donde se ejerza la profesión, el ser periodista le habilita para trabajar no solo en medios, pues el espectro del trabajo de esta profesión es grande", refirió.

Asimismo, la docente consideró importante otro punto: la vocación. "Como muchas profesiones, el Periodismo es una vocación y por ella siempre hay que pagar un costo, que no será la vida misma, pero hay que estar propensos a la defensa de la libertad de prensa, del derecho a la información, informar y actuar con la verdad sabiendo que estoy cumpliendo con un acto de responsabilidad y un compromiso con una sociedad".

Periodismo especializado

Con respecto a la especialización del Periodismo, para la Dra. Guzmán el periodismo económico es una de las vertientes que ha recobrado fuerza debido al crecimiento de países como Chile, México, Colombia, Brasil o Perú.

Para la experta colombiana, el renacer del periodismo económico, en su país - y en muchos otros - surgió hacia mediados de los años 90 cuando se puso en marcha la apertura económica: "se puso en evidencia formar profesionales que estuvieran capacitados, no solo para informar sobre los indicadores macro y micro económicos, sino que fueran intérpretes de la información especializada y explicar con un lenguaje claro lo que estaba sucediendo".

La experta de La Sabana añade que en este contexto surgieron propuestas interesantes que se mantienen; además, con el tiempo, los periodistas se han ido cualificando y han entendido que no se trata de hacer el periodismo económico con lenguaje confuso y con cifras difíciles, si no de la forma más didáctica que permitan tomar decisiones a partir de la información que se publica".

El comunicador que necesita Latinoamérica

Con respecto al nivel del comunicador que necesita Latinoamérica, la Dra. Adriana Guzmán afirmó que basada en su experiencia y en la formación de futuros comunicadores, "siempre he sostenido es que antes que un buen profesional, el profesional de la comunicación debe ser capaz de comunicar con la verdad, que tenga las competencias para desarrollar diversas temáticas en los escenarios que se desenvuelve".

En ese sentido, Guzmán añadió que "necesitamos buenos seres humanos pues, en la medida en que entendamos el compromiso social, nos hacemos mejores profesionales; entender que nuestro ejercicio profesional va a redundar en el bienestar de un país, en la toma de decisiones de los ciudadanos, creo que son un poco la fórmula para concretar un comunicador que necesita América Latina. Pensemos que nuestro compromiso en la calidad de comunicadores es más grande que las cifras de lecturabilidad de los medios".

Fuente: Universidad de Piura, Centro de Noticias. Ver original aquí

martes, 17 de agosto de 2010

MIOPÍA

Por Wendy Marton (*)

El 50% de los jóvenes que se interesa por el periodismo lo hace porque quiere cubrir Deportes. El 40% porque quiere estar en televisión. Y solo un 10% ve en el periodismo una vocación al servicio de la gente, para comunicar y educar, y buscar liberar al pueblo de la ignorancia.

Le confieso que hace 20 años atrás, cuando decidí estudiar periodismo, mi primer interés era ser una de las pocas mujeres en cubrir Deportes, ganar fama y ser reconocida. A los 15 años entré en el mundo de la radio (FM, obviamente) y me di cuenta que había un universo más amplio. A los 17 años descubrí que el periodismo escrito era lo mío, cuando ingresé a la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de Asunción.

Hice la pasantía en un diario, y mi primera sección fue Arte y Espectáculos. Obviamente sabía del tema tanto como sé de física cuántica. Mi ignorancia sobre arte era un espectáculo triste todos los días. Ya cuando fui contratada en otro medio escrito, me derivaron a la sección Economía, y con toda la crueldad de quien envía a un soldado a su primera guerra, me asignaron el Ministerio de Hacienda como lugar de cobertura. Solo las ganas de aprender le ganaron al susto inicial que me invitaba a la retirada definitiva del mundo del periodismo.

Como todos, tuve que aprender a fuerza de pulmón, y obviamente no sin poca guía de los periodistas de otros medios escritos que hacía años estaban en el tema. Hoy, 14 años después de haber egresado de la facultad, compruebo con tristeza que los jóvenes que ingresan a las facultades de periodismo tienen los mismos problemas que yo: no están preparados para la batalla diaria.

Son pocos los que se atreven a entender Economía. La mayoría desconoce cómo se elabora el Presupuesto General de la Nación, entienden casi nada de política monetaria; ignoran cuáles son los comodities que sustentan la economía paraguaya; y ni intentan saber cómo se administran las binacionales Itaipú y Yacyretá.

El problema principal es que las facultades se quedaron en el tiempo. La preparación pasa por enseñarles redacción (increíblemente las clases son casi iguales a las del colegio, porque casi todos arrastran problemas de ortografía y concordancia); darles una noción somera sobre leyes que regulan el derecho a la información; apoyan unas clases de historia del periodismo, sociología, y el mundo se cierra allí, con otras materias que complementan a estas principales.

Son pocos los profesores que se toman el trabajo de tratar de hacer pensar a sus alumnos. En las aulas se discute mucho sobre el rol del periodismo, pero los egresados no son capaces de comprender la información a la que acceden una vez que ingresan a los medios. Simplemente la transmiten tal cual la recibieron, sin darle un contexto, recordar un hecho similar, o buscar a un profesional que explique al periodista y a su audiencia las implicancias del hecho que acaba de ser comunicado.

Creer que solo un periodista puede enseñar periodismo económico, o político o de espectáculos es cerrar los ojos al mundo. Conozco a MAESTROS PERIODISTAS, que hoy siguen consultando con profesionales economistas, ingenieros, abogados tributaristas para poder elaborar una nota más completa.

Cómo es posible que los periodistas queramos comunicar a los lectores, oyentes o televidentes que el Congreso acaba de sancionar una ley que otorga el derecho de pensión alimentaria a adultos mayores de 65 años, sin que se analicen las implicancias que tendrá a la larga en toda la población este subsidio. Cómo se puede asegurar que la ola de frío provocó la muerte de varias personas, sin haber consultado antes con profesionales de la salud que indiquen cuántos grados celsius debe registrar la temperatura ambiente para provocar hipotermia y durante cuánto tiempo debe estar expuesta la persona al frío para sufrir algún tipo de consecuencia.

Cómo es posible que entrevistemos a un candidato a intendente (prefecto) que ofrece seguridad en primer lugar, sin que sepamos si la ley municipal le otorga esa función.

Enseñar a pensar es una tarea de los maestros de hoy. La tecnología permite acceder a tutoriales con herramientas como youtube, donde otros profesionales se tomaron la tarea de explicar un tema específico. Los diarios más importantes tienen entre sus blogueros a periodistas o profesionales que dan a conocer herramientas para hacer más fácil la vida en internet.

Son miles los recursos que actualmente se tienen para hacer un trabajo mejor. Es hora de acabar con la miopía, y ampliar la enseñanza para que los egresados de las facultades puedan diferenciar entre una información tendenciosa, parcial y una que permita al pueblo salir de la ignorancia. Nosotros, los profesionales en periodismo, tenemos la obligación de educar al pueblo, pero para ello, primero debemos ser capaces de comprender la información que recibimos.

(*)Periodista paraguaya especializada en Economía. Para leer más articulos suyos, consulte el blog Sueños de Libertad

jueves, 6 de mayo de 2010

Un momento de imaginación: en vías de formar al periodista económico

Andrea Preciado

Después de algunas horas de curso en la materia de Periodismo Económico y Financiero, me doy cuenta de que en éste ámbito, son muchas las técnicas que se deben tomar para que, como periodista pueda contar una historia entendible, importante y de interés general y, aunado a lo anterior: evitar caer en el simplismo.

Gran parte de nuestro nuevo entorno se plasma en el factor económico. Economía digital, economía de la información y la comunicación, economía del conocimiento…

De acuerdo con Dominique Wolton, las nuevas formas de comunicación transforman la vida económica en las empresas y obligan a repensar los modos de regulación pública; estas innovaciones repercuten en la cotidianidad ciudadana sin distinción y clasificación alguna. Estamos pues, ante un área de especialización periodística, cuyos contenidos influyen en los criterios que han de formarse en la sociedad.

Especialización porque la información económica puede ser tipo periodística o tipo económica o bien mixta. Pero, ¿a quién se le ocurrió que la economía debía ser compleja?, ¿que para contarla es necesario formular análisis minuciosos que debatan sobre lo que puede sostener y entender un economista frente a un periodista? Al final de cuentas, considero, que la economía, no es un asunto nuevo que conlleve un progresivo aumento de interés por parte del público y se convierta así en un incremento de oferta y demanda de la información en este rubro, sino que desde siempre ha existido este sistema cambiario.

Otra sería la cuestión si no existiera un antes y un después entre Aristóteles, Adam Smith y quizá John Locke, Edmundo Burke y David Ricardo. Conjugar a estos pensadores en una misma época. ¿Qué sería del Periodismo Económico en este contexto? Por un lado, de Aristóteles tendríamos la retórica comunicacional como la búsqueda de todos los medios posibles de fascinación por la palabra y por el otro, el nacimiento de la Economía como factor de estudio y desarrollo social propuesto por Smith. Tal vez el periodismo se regiría por sí solo, se podrían ofrecer nuevas vías de formación profesional sin especialización, o no existiría el debate en las empresas mediáticas al decidir quién es el mejor postor (periodista- economista) para tratar el exigente tema económico.

Pero basta de divagar. La realidad es distinta; ahora la apuesta va para especializar al profesional del periodismo, en quien recae la máxima responsabilidad de profundizar en asuntos complejos de total o medio desconocimiento económico. Por tanto, concluyo: de nuevo estamos ante dos perspectivas: que un periodista económico es primero “periodista”, donde su deber ser, radica en ofrecer productos, oportunos, objetivos y de calidad; en segundo término es “económico” y debe, en este ambiente, orientar a la sociedad hacia un ambiente de confianza que satisfaga las necesidades de información.

En busca del periodista económico

Por Adrián Mariscal

Desde los albores del periodismo económico hasta la fecha, han transcurrido dos siglos en los que todo ha cambiado excepto la concepción en torno al perfil y misión del periodista económico: ese ente siniestro cuyo papel está circunscrito a una rutina de estadísticas y números que en teoría debería descodificar para lograr el entendimiento en su público, pero que no siempre sucede en términos reales; un periodista que intenta entender como economista o viceversa, sujeto a emitir explicaciones de cuestiones técnicas con un lenguaje cotidiano para brindar utilidad a su información de por sí necesaria; y en el final de los casos, ese profesional ininteligible por tradición cuyo título remite a la mezcla de dos conceptos difíciles de coordinar pero con intrínseca relación entre sí: el Periodismo y la Economía.

Y es que, ¿quién dijo que ser periodista económico fuera tarea sencilla?- hasta el momento, difícilmente alguien osaría a simplificar el punto en cuestión, no obstante, existe una problemática inherente a quienes desempeñan esa área, derivada de la escasez de formación especializada del periodista en general, o de la carencia de manejo periodístico de los economistas que lo practican, tachándose a los primeros de ineficaces al momento de profundizar en los temas o dominar aspectos básicos concernientes a la economía, y a los segundos, de incapacidad para traducir la actualidad a un lenguaje comprensible al receptor promedio e indefensión de éste ante actores de la noticia. Siendo así, es menester reiterar la eterna rivalidad entre periodistas y economistas por legitimar su profesión en aras del periodismo económico, debido a que el debate se centra a confrontar el dominio de los temas financieros versus la capacidad para poder transmitirlos, pero pocos han planteado la necesidad de desarrollar ambas cualidades para dar solución a la disputa.

Ante el reto inminente, es sabido que aún no existe un perfil que defina los estatutos de quién puede hacer periodismo económico, así como tampoco una profesionalización académica, salvo el caso de que en los últimos años aparecen en escena las primeras cátedras universitarias, y cursos de corta y larga duración, lo cual sólo es consecuencia de que la realidad cada vez más compleja lanza a la carrera especializada un dardo para que acelere su evolución y se mantenga al ritmo de las situaciones que proporcionan a la economía un papel prioritario en la toma de decisiones de todo ente social.

Entonces queda claro que el buen periodista económico es aquél que cumple con los estatutos del periodismo sin dejar de lado el dominio de los conceptos de economía, por lo que una formación extra según venga el caso no vendría a mal, si tomamos en consideración que el modelo ideal que exige el periodismo económico con el fin de superar las limitaciones actuales, sería un periodista con máster en economía o un economista con formación en periodismo. ¿Cuál de los dos puede obtener el mejor rendimiento?- el tiempo tendrá la última palabra.

Finalmente, lejos de alimentar la rivalidad cada vez más trivial, puesto que lo que está en juego es el acercamiento del periodismo económico al receptor, sostengo que conjugar los enfoques periodísticos y económicos, teóricos y profesionales, así como una sinergia entre instituciones académicas, económicas y de comunicación, será la clave para satisfacer las necesidades informativas de ese público que interactúa con la economía en su día a día sin apenas percatarse de ello, como anclar en la solución de una audiencia en busca del periodista económico