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lunes, 6 de abril de 2015

La economía, fundamental y poco destacada en los medios

Por Héctor Farina Ojeda 

La economía es uno de los temas fundamentales para la vida de las personas, pero parece no serlo para los medios de comunicación que informan cada vez menos sobre hechos económicos. Basta con ver los informativos de Jalisco para darnos una idea de lo empobrecidos que están en cuanto a noticias sobre economía que ayuden a la gente a tener una noción certera de lo que ocurre en el entorno. Pero no sólo es un fenómeno local sino que las limitaciones de la información económica alcanzan a la prensa en general, tanto a nivel nacional como a nivel internacional. 

Los informativos televisivos dedican casi nada a la economía, en tanto se ensalzan con notas morbosas sobre violencia, sin más intención que llamar la atención desde la perspectiva de lo escandaloso y no de lo reflexivo. Y apenas, con mucha suerte, cuentan con un espacio económico en el que más que informar y educar a la gente, recitan indicadores y cifras que aportan más confusión que claridad a la audiencia. Con un tratamiento casi marginal y con una pobre capacidad explicativa, es normal que las audiencias dejen de ver los espacios económicos y prefieran información de otro tipo. 

Una mirada a los periódicos en Jalisco nos pinta un panorama grave: a la limitación de espacio para las noticias económicas, hay que sumarle la superficialidad de las notas -muchas de ellas replicadas directamente de las agencias- y el escaso análisis. A tal punto llega el desinterés, que en algunos medios impresos la sección económica es inexistente o casi no hay periodistas destinados a la fuente. Esto nos genera la sensación de que los temas económicos, pese a su importancia fundamental para la gente, no son considerados relevantes para la cobertura y la publicación. Es más, si nos guiamos por las noticias, pareciera que en Jalisco los problemas serios sólo tienen que ver con la violencia y nada con la economía. 

¿Dónde están las investigaciones sobre los presupuestos, el uso de los recursos públicos, las inversiones en educación, las campañas para mitigar la pobreza? ¿Por qué tan poco espacio para hablar del empleo, las opciones laborales, la formación de la gente, la informalidad o la marginalidad? Si mediante el estudio de los fundamentos económicos podemos saber lo que harán los gobernantes con nuestra educación, nuestra salud, nuestra seguridad y nuestra vida…¿por qué no darle importancia en la cobertura diaria?

Una prensa que no estudia, no investiga ni documenta la situación económica es una prensa responsable de que gran parte de la ciudadanía no valore los temas económicos ni tenga conciencia de las cuestiones fundamentales que tienen que ver la sociedad. Y en este caso, no se trata simplemente de publicar periódicamente indicadores sobre el crecimiento del Producto Interno Bruto, las inversiones o la inflación. El objetivo es informar sobre hechos que afectan directamente a la gente y hacer que estos hechos sean asimilados y generen conciencia colectiva. Desde el uso adecuado de recursos que pueden servir para mejorar los servicios en una colonia hasta la malversación o el despilfarro que pueden equivaler a no tener un hospital en buenas condiciones, a perder vidas por falta de medicamentos o a expulsar del sistema educativo a niños porque no pueden cubrir el costo: la economía forma parte de nuestra vida y debe ser informada y contextualizada como tal. 

La poca presencia de la información económica en los medios hace que los temas económicos no estén en discusión permanente, lo que es perjudicial para la gente y muy conveniente para el poder. Desconocer los hechos económicos trascendentes para el funcionamiento de la sociedad tiene como resultado una ciudadanía poco crítica, sin el poder de cuestionar ni controlar. Es por esto que el rol de los periodistas y los medios de comunicación para informar con calidad sobre economía adquiere un valor vital, sobre todo en un país con la mitad de la población en situación de pobreza y con urgentes necesidades.

Hasta podríamos ver con ironía los informativos en los que resulta más importante el robo de una cartera con 500 pesos antes que el robo del presupuesto o el endeudamiento de una nación que puede condenar a generaciones completas a pagar durante años por algo que no hicieron. 

Desafíos para el periodismo

Hay dos aspectos que representan un claro desafío para el periodismo en temas de economía. El primero de ellos tiene que ver con la capacidad de estudiar, analizar y escudriñar lo que se hace con la economía, ya sea desde lo público o lo privado. Esto implica investigar los presupuestos, el uso de los recursos, las inversiones, las prioridades en el gasto, los proyectos y las obras, las políticas de desarrollo y la planificación a mediano y largo plazo. Y para ello no sólo hay que especializar a los periodistas, sino que hay que recuperar los espacios para los temas económicos en los medios de comunicación. 

Pero en este caso no basta con informar o simplemente transferir los datos, sino que se debe formar audiencias: enseñar y explicar en la medida en que se da a conocer un hecho. Hay que lograr que la ciudadanía se sienta involucrada con la información que, al final de cuentas, es relevante para su vida cotidiana. 

En este contexto, la investigación es fundamental y decisiva para hacer un periodismo de calidad que le sirva a la gente y recupere la función de la prensa como contrapoder. 

Por otro lado, el segundo desafío tiene como ver con la urgencia de recuperar el periodismo de servicios y contar buenas historias para la gente: desde las oportunidades de negocios en un mercado hasta las necesidades de formación profesional conforme a las demandas de empleo. Los precios de los productos de la canasta básica, las quejas por los malos servicios, los productos innovadores, las opciones para el autoempleo o las posibilidades de emprender un negocio con éxito, deben volver a ocupar un lugar importante en la cobertura diaria. 

Hay que recuperar a la audiencia mediante información útil y relevante, así como por la calidad narrativa de las historias. La gente no quiere encontrarse con números que no entiende, sino con una buena nota, una buena crónica o un buen reportaje que expliquen la economía en función de la vida misma, de las necesidades y expectativas. 

Un paso importante para este desafío sería hablar más con la gente y dejar de publicar boletines institucionales. Salgan a la calle a preguntar por el empleo, por los salarios, por el costo de vida, por las necesidades de educación o salud, por todo lo básico que se requiere para vivir con dignidad. 

En lugar de publicar tanta frivolidad, tanta viralización sin sentido y tanta farándula, sería bueno volver a la economía y a las urgentes necesidades de la gente.  




jueves, 17 de septiembre de 2009

Orígenes del Periodismo Económico

Por Ariel Sternschein

Los primeros escritos que se conservan como testimonio de información económica son las cartas que el ciudadano romano M. Celius Rufus enviaba a Cicerón, siendo éste Cónsul del Imperio en Cilicia (región sita en la península de Anatolia, al este de la actual Turquía). En aquellas crónicas, rescatadas de la correspondencia de Cicerón, hay numerosas referencias a los negocios que, por entonces, se celebraban en Roma.

Hay tres hechos de suma relevancia en los orígenes del periodismo económico, que se producen a partir de la creación de la imprenta; las hojas de precios y papeles sueltos, que se escribían en ciudades europeas con puertos, los datos de los mercados de Londres y Ámsterdam y las primeras publicaciones en las que se expresaban ideas de determinadas corrientes de pensamiento económico.

Durante los siglos XVI y XVII, en virtud del crecimiento del comercio en el área mediterránea de Europa y la necesidad de información de una incipiente burguesía, aparecen en la península italiana los avissi, hojas informativas sueltas sobre precios y mercancías, de gran utilidad, especialmente para los comerciantes venecianos. Simultáneamente, en las ciudades portuarias de Inglaterra surgen los price currents (precios corrientes), que contenían precios de mercancías y horarios de salida y arribo de barcos. A principios del siglo XVI, después de derrotar a la Armada Invencible Española, Gran Bretaña se convirtió en potencia marítima.

Iniciado el siglo XVIII, se verifica la incorporación de información financiera en la prensa de interés general. Un diario holandés, el “Amsterdamsche Courant” fue el primero que empezó a publicar un párrafo de noticias financiera en todos sus números, desde 1723. Ángel Arrese, historiador español del periodismo económico, sostiene que en Ámsterdam, como anteriormente sucedió con las plazas italianas y ocurriría después con las anglosajonas, uno de los pilares básicos del buen funcionamiento del mercado fue su sistema de recopilación, tratamiento y difusión de la información.

En el Reino Unido, hacia la misma época, la Corona suprimió ciertas restricciones que pesaban para la edición de periódicos y, en consecuencia, las hojas de precios se ampliaron ofreciendo información comercial y financiera. Se fundaron, además, los primeros diarios especializados como “The Mercator” y “The British Merchant”.

En el análisis de la política económica y la difusión de ideas, el “Tableau Economique”, órgano de la Escuela Fisiócrata, bajo la dirección de François Quesnay, ocupa un lugar preponderante en los albores de la historia de esta rama del periodismo. Quesnay –médico de la Corte en la Francia prerrevolucionaria- marcó las diferencias entre el Norte y el Sur de Francia, desarrolló el concepto de excedente y estudió la relación entre propiedad, seguridad y libertad. Los fisiócratas consideraban que el ciclo económico se iniciaba con los trabajadores, que producían riqueza primaria, continuaba con los artesanos y comerciantes que la incrementaban y, finalmente, los nobles y ricos consumían la mayor parte. El periódico finalmente desapareció en un contexto de enfrentamiento con la aristocracia, sin embargo casi ningún pensador clásico de la economía dejó de analizar el concepto de excedente.

En la Argentina, probablemente haya sido Manuel Belgrano el mayor precursor del periodismo económico, aunque esta sea su faceta menos conocida. Su interés por la economía lo motivó a traducir del francés un tratado de principios de la ciencia económica y política, cuya autoría se atribuye a Du Pont de Nemours, discípulo de Quesnay y representante de la corriente fisiócrata. Esa traducción, que data de 1796, tiempo en que Belgrano se desempeñaba como primer secretario del Consulado, es la primera obra de teoría económica publicada en nuestro país.

El creador de la bandera se empleó como redactor en “El Telégrafo Mercantil”, diario creado en 1801 por Cabello Mesa y clausurado un año más tarde por el Virrey del Pino. Algunos años después, fundó “El Correo de Comercio”, que dirigió por un tiempo breve, a raíz de sus compromisos con el Ejército Patriota. En sus artículos, el prócer subrayó la importancia de la estadística, para tener un conocimiento preciso de la riqueza del Estado que facilitara una ejecución criteriosa de la política económica y también de la agricultura, la industria y el comercio como ejes centrales de la economía.

Entre historiadores del periodismo económico hay consenso en que la aparición del semanario británico “The Economist” -modelo paradigmático del periodismo económico hasta nuestros días- fundado en 1843 por Sir James Wilson, quien antes había sido Secretario del Tesoro Real Británico, junto con un grupo de partidarios del libre comercio, marca el final de la primera etapa de esta disciplina y el punto de partida de un proceso expansivo del periodismo de economía, negocios y finanzas.

(*) Alumno de la carrera de posgrado en periodismo económico de la Universidad de Buenos Aires

Fuente: http://www.notibancos.com/notas/nota.asp?titulo=origenes+del+periodismo+economico¬a=700

jueves, 7 de mayo de 2009

Dilemas éticos y profesionales del periodismo económico actual

Ricardo Leiva, Programa de Doctorado, Departamento de Empresa, Facultad de Comunicación, Universidad de Navarra, España.
(rleiva@unav.es)
María Eugenia Tamblay, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Navarra, España.

Este trabajo analiza las leyes que regulan la difusión de informaciones económicas y la relación entre los periodistas y las empresas cotizadas en Estados Unidos y Europa; presenta un estudio de casos de infracciones protagonizadas por medios y periodistas de negocios; y detalla los resguardos tomados por cabeceras como The Wall Street Journal y Financial Times para evitar faltas similares en el futuro. El análisis de casos paradigmáticos de violaciones a la ética, de las fórmulas diseñadas para prevenirlas y combatirlas, y de las leyes financieras que empiezan a supervisar y acotar el trabajo de los redactores, tiene por objetivo generar un documento que sirva de referencia para la creación de códigos deontológicos de parte de los medios de comunicación chilenos que aborden específicamente el tratamiento de las noticias económicas.

Palabras claves: información económica, códigos de ética, autoregulación.

La sanción impuesta por la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) de Chile, el 17 de julio de 2008, a varios directivos y ejecutivos involucrados en la frustrada fusión entre Falabella y D&S es un claro ejemplo de los complejos desafíos que afrontan quienes manejan información económica. La multa cursada a una periodista que se desempeñaba como asesora comunicacional externa de la cadena de supermercados, demuestra que estas nuevas y crecientes demandas éticas y legales no solo comprometen a los profesionales que trabajan en los medios, sino también a los que participan en otras tareas divulgativas igualmente cruciales.

Este trabajo analiza los avances legales que se están produciendo en Estados Unidos, Gran Bretaña y España para evitar que los periodistas, junto a otros actores clave del mercado, puedan beneficiarse directa e ilícitamente con la información que obtienen y/o manipulen con recomendaciones maliciosas de compra y venta de activos. También presenta una recopilación de artículos de códigos deontológicos y de auto-regulación de periódicos y cadenas de televisión de referencia, como la BBC, que imponen obligaciones estrictas a sus empleados para evitar infracciones que se traducen en multas y pérdida de confianza del público.

Se analizaron los manuales de ética de los medios económicos con mayor difusión, como The Wall Street Journal y Financial Times; los de los periódicos de calidad y con mayor circulación en sus respectivos países, como The Guardian y The New York Times; y los de las asociaciones periodísticas que velan por la auto-regulación profesional en los países desarrollados, como la Press Complaints Commission (PCC) del Reino Unido1.

Junto al estudio de algunos casos en los que se han cometido abusos de mercado en el pasado, con la participación de medios y periodistas, se establecerán los 10 desafíos éticos y profesionales más acuciantes de resolver por parte de quienes manejan información económica. Ahora bien, sólo se presentarán los desafíos que involucran directamente a los profesionales que manejan información económica, por las características específicas que esta tiene, pues en el ámbito de los negocios se da una relación entre los periodistas y los editores (y los protagonistas y las fuentes de las noticias) que no se repite en otras áreas, tal como explica Arrese (2004):

En torno a los contenidos económicos de los medios se da una circunstancia muy especial: anunciantes, fuentes, protagonistas de la información y lectores cualificados coinciden en innumerables ocasiones. Dada la dependencia publicitaria de las empresas informativas— más intensa todavía en las especializadas en este tipo de información—, el poder de las fuentes que al mismo tiempo son anunciantes es muy grande (o al menos, existe la posibilidad de que ejerzan ese poder en determinadas circunstancias) (pp. 301-302).

El objetivo de este trabajo es analizar la experiencia internacional en el ámbito de la deontología del periodismo económico, y generar un documento que sirva de referencia a los medios de comunicación chilenos. Esta tarea adquiere especial relevancia después de que la autoridad declarara explícitamente su intención de supervisar el trabajo de los periodistas de negocios, y de que el Comité de Ética de los Medios de Comunicación y la Asociación Nacional de la Prensa exhortaran directamente a los medios chilenos a diseñar y publicar códigos de ética para garantizar un tratamiento más transparente, justo e íntegro de las informaciones económicas.


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jueves, 12 de marzo de 2009

Entre la simplificación y el rigor

La expansión de la información económica en los medios de comunicación ha generado un creciente corpus de reflexiones sobre las luces y sombras del periodismo económico y su impacto en la vida pública. En ese contexto, adquiere especial sentido analizar las tensiones entre simplicidad y rigor que aquejan al ejercicio de esta especialización periodística.

Ángel Arrese
Vicedecano de Investigación, Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, España.

[aarrese@unav.es]



La década de los 80 cambió para siempre la co bertura de los temas económicos. El final del consenso keynesiano, la nueva embestida de las te sis neoliberales (impulsadas por el thatcherismo y los reaganomics) y la subsiguiente caída de los sis temas comunistas significaron la apertura de un nuevo período para la relación de los medios con la economía.1 El publicitado fin de las ideologías produjo que los mercados y los negocios pasaran a actuar como nuevos paradigmas de ordenación so cial e incluso política, lo que favoreció el boom de finitivo de la información económica.2

Desde mediados de los 80, la renovada con fianza en la iniciativa privada (que se manifes tó quizá mejor que en ningún otro símbolo en la cascada de privatizaciones) supuso una cierta democratización del poder económico: el deno minado capitalismo popular . Gracias a éste, mi llones de ciudadanos se convirtieron en inversores y emprendedores, con lo que se amplió extraordi nariamente el abanico de los destinatarios de las noticias sobre economía y negocios. Los mercados financieros pasaron a actuar como eje de la acti vidad económica, trasladando su carácter globa lizado al resto de los mercados. En paralelo, la revolución informática y de las tecnologías de la información convulsionaban el mundo de la co municación, completando un cuadro de condicio nes que cerrarían el siglo XX con un nuevo ciclo de bonanza económica y de fuerte crecimiento bursá til en la mayoría de las economías occidentales.

No es de extrañar que en ese contexto la información económica alcanzara su mayoría de edad.3 Además, las nuevas posibilidades tecnológicas fa vorecían que en el mundo de los medios se pasa ra de mercados masivos a mercados de nicho, lo que afectaba a todos los soportes, viejos y nuevos.4 Como consecuencia, la información económica superaba algunas de las limitaciones tradicionales que la habían retenido asociada casi completamen te a la información impresa; y dentro de ésta, como contenido menor en los grandes diarios y revistas generalistas.

Junto a una prensa económica cada vez más frondosa, en los años 80 y 90 también surgieron en muchos países canales de televisión especia lizados (algunos, como CNBC y Bloomberg, con vocación global), cadenas de radio económicas (como Intereconomía, en España, o Frankfurter Bu siness Radio, en Alemania) e infinidad de páginas webs y portales económicos en internet.

En lo que se refiere a los medios generalistas, la economía sobre todo los negocios y las finanzas pasó a ser contenido de importancia capital en la prensa de calidad, con lo que ganó autonomía y es pacio en secciones cada vez más extensas y com pletas. En estos años se produjeron remodelaciones profundas de secciones económicas en grandes pe riódicos: la ampliación de contenidos de Business Day (New York Times, 1995), la creación de una sección de economía familiar y finanzas personales en The Times (2000), la renovación de las páginas fi nancieras del Frankfurter Allgemeine Zeitung (1999) y la aparición de Corriere Soldi (Il Corriere della Sera, 1997), por citar algunos casos.

En la televisión y la radio, aunque de forma mu cho más limitada, ese nuevo peso de la economía se concretó en la creación de espacios y progra mas especializados autónomos, aparte de la habi tual sección económica de los informativos.

Con el cambio de siglo, a esa intensa presen cia de contenidos económicos en todos los me dios se uniría la polémica en torno a la cobertura informativa de escándalos como los de Enron y WorldCom, o fenómenos como la exaltación me diática de una Nueva Economía . Estos y otros acontecimientos han puesto en el primer plano de la actualidad profesional la capacidad de medios y periodistas para hacerse cargo con solvencia de las complejas realidades que conforman la vida económica, empresarial y financiera. También han intensificado los trabajos encaminados a analizar de forma más incisiva los efectos de los medios en los mercados de capitales y en el comportamiento de los distintos agentes económicos.5

Conocimiento experto, periodismo y sentido común

Michael Weinstein, economista y miembro del consejo editorial del New York Times, comentaba a principios de los años 90, en una conferencia ante la American Economic Association: Cuando mis colegas del New York Times utilizan la palabra académico , no están haciendo un cumplido; ellos quieren decir irrelevante . Y cuando mis antiguos colegas en el ámbito académico describen el tra bajo de alguien como periodístico , sin excepción quieren decir superficial .6 Esa tensión entre el conocimiento experto y el popular superficial ad quiere tintes extremos en un ámbito informativo donde casi todo el mundo tiene una opinión, un juicio, una forma de interpretar la realidad, y la impresión de que sabe lo suficiente sobre el tema. Keynes solía recordar que la economía era un tema difícil, aunque nadie se lo creyera.

Para abordar la complejidad de la actualidad económica, financiera y empresarial, se debe te ner en cuenta que hay tres procesos de simplifi cación que actúan conjuntamente en la actividad informativa que se ocupa de ella. En primer lugar, la simplificación propia del quehacer periodísti co, sujeto a todo tipo de limitaciones espacio-tem porales, profesionales y lingüísticas.7 En segundo lugar, la simplificación que deriva del carácter abs tracto del conocimiento económico, que para dar sentido a la realidad debe trabajar con ideas, con ceptos y términos que sintetizan, mediante mo delos y generalizaciones estadísticas, los actos y decisiones de una multitud de agentes económi cos. Por esto, no es lo mismo cubrir y evaluar los problemas laborales de un sector en reconversión, que tratar las condiciones del mercado del trabajo en su conjunto. De hecho, la realidad económica general puede ser muchas veces distinta e inclu so opuesta a la que experimenta particularmen te cada ciudadano.

Por último, como sucede también en otros ám bitos del periodismo científico, en la información económica el periodista tiene la obligación de acer car y hacer atractivos para los destinatarios unos asuntos de por sí grises, muchas veces excesiva mente técnicos y a menudo poco interesantes.

Paradójicamente, en el periodismo económi co este triple fenómeno de simplificación actúa sobre un tipo de información sujeta a especiales exigencias de rigor. Por su especial sensibilidad y por los efectos inmediatos que pueden tener en los mercados, las noticias económicas y sus expli caciones requieren la máxima pulcritud en el uso de términos, en la utilización de datos y, en gene ral, en cada uno de los elementos que las confor man. Como ha comentado Fink, la exactitud y el rigor son las primeras máximas de esta espe cialización .8 Ese rigor en la difusión de hechos y datos, en la interpretación conceptual y estadís tica, muchas veces se complica más en un ámbi to informativo en el que no existe consenso entre los especialistas sobre ciertos temas (por ejemplo, en algunas cuestiones de política económica),9 y en el que fuentes, analistas y expertos pueden ac tuar desde intereses particulares o de grupo que no son fáciles de desentrañar.10

Simplificaciones poco rigurosas del periodismo económico

Las tradicionales disputas entre periodistas y eco nomistas sobre la calidad de la información econó mica que publican los medios, o el desconcierto y el desinterés que muchas veces manifiesta el pú blico ante este tipo de contenidos, están basados a menudo en alguna o algunas de las siguientes ca racterísticas de las coberturas de esos temas. To das ellas constituyen soluciones inadecuadas a la búsqueda del deseable equilibrio entre simplifica ción y rigor que debe presidir el ejercicio de este tipo de periodismo.

1. Corto y largo plazos (o la economía del sube y baja ). Paul Krugman, en The Age of Diminished Ex pectations, comenta que las formas de escribir so bre economía se pueden dividir en tres tipos: los escritos en griego (textos teóricos, formales, con fuerte aparato matemático, de profesores e inves tigadores), la economía del sube y baja (lo que uno se encuentra en los medios de comunicación) y la economía de aeropuerto (la de los best sellers sobre economía y negocios, que pronostican de sastres o progresos extraordinarios, con humor y superficialmente, nunca con rigor).11 Según Krug man, ninguna de estas fórmulas consigue que el ciudadano normal interesado por estas materias se informe adecuadamente. Y es que, en el caso de los medios, la excesiva preocupación por el corto plazo, por el último cambio de un indicador o de una cotización bursátil, dificulta con frecuencia la interpretación de la realidad.

Mientras el interés periodístico está demasiado ligado a la efímera actualidad, el interés del cono cimiento experto precisamente se ocupa de lo que permanece, o al menos de lo que subyace en los cambios que se producen en su campo de análisis. En lo que respecta a la actualidad económica, esto tiene manifestaciones claras. Muchos especialistas han comentado que los medios de comunicación realizan un buen trabajo de micro-reporting , pero no de macro-reporting . La prensa, y en mayor gra do los medios audiovisuales, se ocupa en exceso del corto plazo, convirtiendo la actualidad econó mica en una sucesión de indicadores, cifras o aná lisis de coyuntura empresarial, que muchas veces ayudan poco cuando no entorpecen a la com prensión de los verdaderos mecanismos de funcio namiento de este ámbito. Estos mecanismos tienen que ver con el largo plazo: el análisis de las interre laciones entre indicadores y acontecimientos en el tiempo (procesos encadenados), más que informa ción sobre hechos aislados.12

2. Consecuencias directas e indirectas. Desde hace algún tiempo, en el estudio de los fenómenos eco nómicos tienen una importancia creciente las externalidades, los efectos secundarios, las conse cuencias inesperadas de la actuación económica de individuos, empresas o administraciones públicas. Sin embargo, en las noticias económicas habitual mente no se atiende a estas múltiples dimensiones de los fenómenos económicos: por lo común son analizados en forma simple, por sus causas y efec tos más evidentes.

Henry Hazlitt, en Economics in One Lesson (obra recomendable donde las haya para el periodista económico), comentaba a mediados del siglo XX que el arte de la buena economía consistía en ad vertir las consecuencias de una política económi ca no sólo para los directamente implicados, sino para toda la sociedad.13 Mutatis mutandi, esto mis mo cabe decir sobre el tratamiento periodístico de cualquier decisión económica, empresarial o finan ciera: siempre debe contemplar los efectos sociales, privados y públicos, más allá de las consecuencias directas en quienes protagonizan la noticia.

3. La categoría y la anécdota (realidades estadísti ca e individual). Una de las estrategias periodísticas más utilizadas para superar las barreras concep tuales y formales del tratamiento de muchos conte nidos económicos es buscar una historia de interés humano, un caso particular o un ejemplo llamati vo que refleje la realidad. Surge así el periodismo económico centrado en los personajes (los directi vos estrella en el mundo de los negocios, por ejem plo), en el análisis de casos particulares (grandes éxitos y fracasos, comportamientos inusuales en los mercados) o en la conversión en tema de actua lidad de decisiones individuales sobre inversión, ahorro y consumo (el periodismo de servicio, tan desarrollado en el ámbito de las finanzas perso nales). Las historias individuales, la personalidad de empresarios, directivos y empresas carismáti cas, el periodismo de declaraciones y de informa dores estrellas , y la búsqueda de lo sensacional compensan las abstracciones de modelos y siste mas económicos y empresariales. El problema se produce cuando este enfoque se extrema; enton ces es fácil que la información económica distor sione la realidad.

La virtud informativa consiste precisamente en equilibrar la personalización y la abstracción. En efecto, la búsqueda de protagonistas concretos en los acontecimientos económicos y la traducción de las noticias en consecuencias para la vida co tidiana del ciudadano han de adquirir sentido en el marco de fenómenos generales, representativos de la agregación de decisiones colectivas o institu cionales. Pasar sin más ni más de anécdotas a ca tegorías o tomar la parte por el todo es un peligro constante. En el otro extremo, presentar la econo mía como un conjunto de mecanismos y sistemas que se imponen necesariamente, desligados de la actuación humana, es una clara injusticia hacia la realidad. La rutinaria información sobre variables macroeconómicas, cuentas de resultados de com pañías o evolución de índices de los mercados, y su correspondiente interpretación teórica, debe adquirir vida con las historias personales que sub yacen tras ella.

4. Consensos reales e irreales (el mercado, los eco nomistas, los analistas). En un tipo de periodismo tan dependiente del conocimiento experto, del jui cio de quien sabe (por su competencia en la mate ria o porque es actor de la actualidad), el papel de determinadas fuentes de autoridad es clave para dar sentido a realidades tremendamente esquivas, susceptibles de múltiples interpretaciones. Pero valorar adecuadamente los juicios de autoridad no es tarea fácil, sobre todo cuando en esa valoración no se tiene en cuenta el contraste entre posturas distintas, a veces contrarias.

La economía no es una ciencia exacta. Tampo co pertenece al ámbito de las ciencias naturales, sino que plantea muchos de los problemas pro pios de las ciencias sociales. Pero, a la vez, proba blemente es una de las ciencias sociales que más se ha desarrollado desde el punto de vista teórico y metodológico; que más se ha acercado al supues to ideal de una ciencia pura, con ciertos niveles de complejidad formal que se apoyan en las ciencias exactas. Como resultado de esta especial natura leza, la ciencia económica se construye sobre un buen número de principios fundamentales, sólida mente establecidos desde el punto de vista cien tífico, cuyo conocimiento es indispensable para comprender muchos de los fenómenos que aconte cen en la sociedad. Al mismo tiempo (como sucede en otros ámbitos científicos), existen muchas áreas de discrepancia abiertas a la discusión y el debate, tanto académico como informativo.

Al tratar de mostrar interpretaciones variadas de la actualidad económica, los medios de comu nicación pueden dar la impresión de que todo es opinable, sobre todo cuando no es difícil encon trar visiones interesadas que defienden casi cual quier postura, al margen del consenso científico. En este sentido, por ejemplo, es habitual que echen mano de expertos de think tanks conservadores para abordar ciertos temas de actualidad, mientras otros acuden a think tanks liberales para explicar esos mismos temas.14 En el extremo, como sucedió recientemente con el escándalo del lobbysta Jack Abramoff en Estados Unidos, se puede descubrir que algunos especialistas cobran de terceros para poner sus conocimientos al servicio de intereses particulares.15

También se puede dar la situación contraria: que en temas donde no existe ese consenso, se in forme como si los expertos ofrecieran una expli cación única al respecto. No es extraño, en este sentido, encontrar referencias a la opinión de los expertos , los economistas , los analistas , etc., cuando en realidad ésas suelen ser las opiniones de alguno o algunos especialistas. En ocasiones, el éxito popular de ciertas ideas (como en los 90 con la Nueva Economía ) puede producir una cierta obnubilación con explicaciones simples y atracti vas de la realidad, cuya consistencia pasa a un se gundo plano.16

5. Lógicas económica y humana (economicismo y humanismo). Muchas veces el análisis de la actuali dad económica carece de la necesaria referencia al sentido político, social y humano que lo subyace y, por tanto, a su relación con el resto de la actuali dad. Milton Friedman, cuando se refería a su etapa como columnista de Newsweek, señalaba que una de las lecciones que había aprendido era que las perspectivas desde las que se puede abordar, casi cualquier asunto, son muy numerosas. No exis te eso que podríamos denominar un tema pura mente económico .17 Aunque no haya que trabajar como periodista para darse cuenta de este hecho, sí es cierto que uno de los retos periodísticos más importantes es dar sentido a la economía más allá de su ámbito propio, poniéndola en relación con fi nes humanos y sociales.

En general, el economista analiza la realidad económicamente, como un juego de utilidades en busca del equilibrio más eficiente. Frente a esto, el periodista debe enriquecer su mirada, integrando la actualidad en marcos informativos más comple jos (políticos, sociales, culturales y religiosos), tal como lo han hecho con maestría algunas publica ciones como The Economist y Fortune.

6. Lo grande y lo pequeño (lo oficial y lo real). El carácter abstracto e impersonal de la actualidad eco nómica puede dar la errónea impresión de que la economía, como sistema, funciona de forma mecá nica al margen de la actuación de las personas y sus problemas, y de otros ámbitos, como el social o el político. Actores y sujetos verbales tan improbables como la economía , los mercados , la coyuntura internacional , la industria , etc., parecen ser los responsables de nuestro bienestar. Una manifesta ción concreta de esta situación es la escasa informa ción sobre asuntos económicos poco cuantificables pero relevantes (como la actividad económica no lu crativa): de ellos se carece de la información estadís tica necesaria para el análisis riguroso .

Quizá por la conjunción de todo lo dicho hasta ahora, y por la práctica del periodismo de rutina ,18 el peso de las denominadas fuentes instituciona les es tan grande en este tipo de información. La profesionalización de los emisores institucionales, simbolizada en el creciente peso de las relaciones públicas y la comunicación corporativa, adquiere su despliegue máximo en torno a la información económica. En concreto, tal proceso tiene su ex presión más clara en las noticias sobre negocios y finanzas,19 pero cada vez afecta más a otras, in cluso a aquellas que en principio pueden parecer neutras o desinteresadas (como la actividad de al gunas fuentes expertas y documentales).

Carlos Soria, en el I Congreso de Periodistas de Información Económica, comentaba que el in formador de economía tenía que superar enferme dades como la notitis (la dependencia de lo que se comunica oficialmente), la simulación (la infor mación sobre acciones aparentes presentadas por las fuentes) y la filtrodependencia (la manipula ción de exclusivas por parte de los filtradores).20 Pues bien, esas enfermedades son consecuencia del creciente peso de las fuentes profesionaliza das. Hay que aprender a convivir con ellas, pero también a explotarlas mejor, y superarlas. Para ello, es bueno recordar que muchos profesionales de las relaciones públicas han sido cocineros an tes que frailes ; buena parte, al menos, en las co cinas del periodismo económico.

Conclusiones

La propia naturaleza del conocimiento económi co experimenta tensiones que luego se advierten en el trabajo periodístico. Como apuntó en su mo mento un destacado periodista y economista es tadounidense, Leonard Silk, la economía es una ciencia defectuosa, en el sentido de que trata de desarrollar modelos teóricos con poder predicti vo, pero que no necesariamente explican lo que sucede (muchas veces, ni siquiera lo que sucede rá). Además, sus elevados niveles de abstracción y complejidad dificultan comunicar las aplicacio nes de sus hallazgos.21 De esta forma, a pesar de que cada vez es más relevante la comprensión de las dinámicas económicas, y de que hoy se vive en una cultura intensamente economicista, la ciencia de esta disciplina parece que se aleja más y más de la esfera del conocimiento de los ciuda danos, los políticos y el resto de los agentes socia les. Probablemente, hoy no se podrían repetir las palabras de Paul Samuelson, autor del manual de economía más exitoso del siglo XX: El objetivo de la teoría económica era hacer que el buen pe riodismo económico fuera posible .22

Así pues, también la ciencia económica se de bate continuamente entre la creciente sofistica ción y complejidad de sus modelos, y la exigencia de traducir sus avances a propuestas y esquemas sencillos. Robert Solow ha comentado, a este res pecto: Para cuando una doctrina como el mone tarismo llega a la calle, incluso a Wall Street, es una doctrina mucho más rudimentaria que la teo ría básica que uno puede enseñar a sus alumnos utilizando un libro de texto introductorio de ma croeconomía. Es tan rudimentaria que, para ser justos, habría que decir que se convierte en una doctrina diferente .23

Un periodismo económico que quiera avanzar en el camino de la veracidad, la relevancia, el interés y la comprensión de sus contenidos, tendrá que ha cer frente al compromiso entre simplicidad y rigor.



Notas

1 Parsons, Wayne: The Power of the Financial Press. Journalism and Economic Opinion in Britain and America. Edward Elgar, Aldershot, 1989.

2 Incluso se vieron afectados países como España, que se habían incorporado tardíamente al desarrollo de este sector. Véase: Rubio, Rafael: El boom de la prensa económica , en Información Comercial Española, número 2.218, 1990, pp. 395-398; Coca, César y Díezhandino, M. Pilar: Periodismo económico. Paraninfo, Madrid, 1991, pp. 63-72.

3 Para un análisis detallado de este fenómeno, ver El boom de la economía y de la prensa económica , en Arrese, Ángel: Prensa económica. De la Lloyd s list al wsj.com. Eunsa, Pamplona, 2002, pp. 161-268.

4 Cfr. Arrese, Ángel y Medina, Mercedes: Competition between New and Old Media in Economic and Financial News Markets , en Picard, Robert (editor): Media Firms: Structures, Operations and Performance. Lawrence Erlbaum Associates, Nueva Jersey, 2002, pp. 59-75.

5 Para una excelente síntesis de estos estudios, ver Schuster, Thomas: The Markets and the Media. Business News and Stock Market Movements. Lexington Books, Nueva York, 2006.

6 Weinstein, Michael: Economists and the Media , en Journal of Economic Perspectives. American Economic Association, volúmen 6, número 3, 1992, p. 73.

7 Para una reflexión reciente sobre la simplificación periodística, ver Gómez Mompart, Josep Lluís: Periodistes davant del repte de la complexitat , en Métode. Universidad de Valencia, número 44, 2005, pp. 5-6.

8 Fink, Conrad: Bottom Line Writing. Reporting the Sense of Dollars. Iowa State University Press, Ames, Iowa, 2000, p. 23.

9 Cfr. Kuperman, Jerome et al.: Financial Analysts in the Media: Evolving Roles and Recent Trends , en American Business Review. University of New Haven, junio de 2003, pp. 77-80.

10 Cfr. Fuller, Dan y Stevenson, Doris Geide: Consensus among economists: revisited , en Journal of Economic Education. Indiana University, otoño de 2003, pp. 369-387.

11 Krugman, Paul: The Age of Diminished Expectations. U.S. Economic Policy in the 1990s. The MIT Press, Cambridge, 1994, pp. ix-xi.

12 William J. Eaton, corresponsal en Washington de Los Angeles Times, comentaba hace ya algunos años: Los principales problemas en la cobertura de temas económicos tienen que ver con la capacidad para penetrar en la avalancha de estadísticas, para discernir las tendencias de la coyuntura, e informar de todo ello con el debido énfasis sobre su impacto en la vida de las personas . En Eaton, William J.: Reporters on Economics , en Washington Journalism Review. University of Maryland, julio-agosto de 1980, p. 30.

13 Hazlitt, Henry: Economics in One Lesson. Three Rivers Press, Nueva York, 1962, p. 17.

14 Cfr. Rich, Andrew y Weaver, R. Kent: Think Tanks in the U.S. Media , en Harvard International Journal of Press & Politics. Sage, volúmen 5, número 4, 2000, pp. 81-103; Ruble, Nicholas: Think Tanks: Who s Hot and Who s Not , en The International Economy. Thomson Gale, septiembre- octubre de 2000, pp. 9-16.

15 Ver Javers, Eamon: Op-Eds for Sale , en Business Week, 16 de diciembre de 2005.

16 Thrift, Nigel: It s the romance, not the finance, that makes the business worth pursuing : disclosing a new market culture , en Economy and Society. Routledge, volúmen 30, número 4, 2001, pp. 412-432.

17 Friedman, Milton: An Economist s Protest. Columns in Political Economy. Thomas Horton and Company, Nueva Jersey, 1972, p. ix.

18 Cfr. Ramírez, Txema: Gabinetes de comunicación: de la seducción por la imagen a la obsesión por aparecer , en Zer. Revista de Estudios de Comunicación. Universidad del País Vasco, número 1, diciembre de 1996.

19 Sobre el poder e influencia de las élites especializadas en este tipo de contenidos, ver Davis, Aeron: Public Relations, Business News and the Reproduction of Corporate Elite Power , en Journalism. Sage, volúmen 1, númeo 3, 2000, pp. 282-304; Davis, Aeron: Whither Mass Media and Power? Evidence for a Critical Elite Theory Alternative , en Media, Culture and Society. Sage, volúmen 25, 2003, pp. 669-690.

20 Soria, Carlos: La ética de la información económica , en Ética y problemas del periodismo económico. Actas del I Congreso Nacional de Periodistas de Información Económica. Cámara de Oviedo, Oviedo, 1990, pp. 35-65

21 Cfr. Silk, Leonard: Communicating Economic Ideas and Controversies , en The American Economic Review. American Economic Association, volúmen 76, número 2, 1986, pp. 141-144.

22 Cit. en Solow, Robert M.: Samuelson s Economics at Fifty: Remarks on the Occasion of the Anniversary of Publication , en Journal of Economic Education. Indiana University, otoño de 1999, p. 360.

23 Solow, Robert M.: How economic ideas turn to mush , en Colander, David C. y Coats, Alfred William (editores): The Spread of Economic Ideas. Cambridge University Press, Nueva York, 1989, p. 80.

Fuente: Facultad de Comunicaciones, Pontificia Universidad Autónoma de Chile. Cuadernos de información número 19. Ver original aquí
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lunes, 23 de febrero de 2009

El periodismo financiero y económico en México

Por Francisco Vidal*

La cobertura sistemática, amplia y específica de la información económica en México coincide con el momento en el que la evolución de la economía se volvió un problema cotidiano de primer orden. La profunda crisis económica de 1982 marcó con claridad el fin de la expansión sostenida de las dos décadas anteriores, y el aparato productivo nacional entró a un ciclo interminable de fracturas financieras, caída en los niveles de bienestar y grandes transformaciones.

Antes de la irrupción de esa inestabilidad que todavía vive la economía mexicana, los asuntos de negocios y en especial las vicisitudes de las empresas sólo eran cubiertos por algunas revistas como Expansión, fundada en 1966. Pero gracias a la crisis esos temas, antes materia de consumo exclusivo de pequeñas élites políticas y económicas, se convirtieron en asunto de interés para una población más extensa. Así surgieron nuevos medios especializados en materia de economía y finanzas; El Financiero y El Centenario –este último ya desaparecido– en 1981, y El Economista en 1988.

Los medios ya existentes, por su parte, crearon o dieron más importancia a las secciones de Economía, Negocios y Finanzas, y se incrementó el número de comentaristas y analistas de estos temas. Actualmente en la prensa diaria hay dos decenas de columnistas quienes tienen una gran influencia en empresarios, inversionistas y autoridades. Sin embargo, la mayoría de esos columnistas viven del rumor o chismes y son meros intermediarios de las filtraciones.

Otro eslabón fue la aparición de medios especializados que ofrecen información en línea. Las agencias de noticias financieras internacionales como Reuters, apDow Jones y Telerat ya tenían presencia en México, y a partir de los noventas surgieron otros servicios en español dirigidos a las necesidades de un mercado financiero local cada vez más importante. Así surgió Infosel Financiero en 1990, y después Finsat, del periódico El Financiero, mientras que la agencia inglesa Reuters incrementó sus servicios locales y más tarde llegó al mercado local la agencia estadounidense Bloomberg.

El renovado interés en la información especializada sobre economía y finanzas también se refleja en los medios electrónicos. El cuadrante radiofónico de la ciudad de México ofrece cuando menos cinco programas diarios dedicados exclusivamente a estos temas, mientras que en la televisión son cada vez más los noticieros que incluyen secciones similares.

En internet también se multiplican los sitios dedicados a la producción y difusión de información económica y financiera, en español y con un enfoque local o regional.

Podría pensarse que esta diversificación podría ser la base para la práctica del periodismo de investigación económico y financiero en México, pero no es así. Ver artículo completo aquí

Alianzas informativas y de propiedad en el mercado de la información económica

U n i v e r s i d a d d e N a v a r r a
F a c u l t a d d e C o m u n i c a c i ó n

Pedro Calvo Martínez. Facultad de Comunicación. Universidad de Navarra
Alfonso Vara Miguel. Facultad de Comunicación. Universidad de Navarra.

1. INTRODUCCIÓN

Al igual que ha ocurrido en los sectores comercial, financiero y tecnológico, y amparado por la desregulaciones gubernamentales, las empresas de comunicación han adoptado ambiciosas estrategias de crecimiento exterior mediante compras y fusiones, dando lugar a grandes grupos transnacionales. El análisis de esta internacionalización de las compañías y los medios de comunicación, tanto en su vertiente empresarial como en lo que respecta a los contenidos de los medios, constituye el marco del presente trabajo. Para estudiar este proceso de alianzas internacionales, es necesario situar en el mismo nivel la expansión geográfica y la multimedia de las compañías de comunicación, que los grandes grupos transnacionales no sólo se identifican por extender su campo de acción a escala internacional, sino también por la diversificación de su negocio y su presencia en varios soportes de la comunicación. A su vez, el aumento de tamaño y la expansión multimedia han arrojado dos corrientes de las que no se pueden deslindar, como son la concentración y la comercialización.

La primera se refiere al poder conquistado por determinados grupos de comunicación como consecuencia de su internacionalización y diversificación multimedia. En cuanto a la comercialización, la abolición de los monopolios estatales –sobre todo en el ámbito audiovisual- instauró una progresiva competencia en el sector de la comunicación para captar audiencia y publicidad, que estimuló la profesionalización de las labores de gestión y administración de los medios para dotarles de mayor eficiencia empresarial. Por lo tanto, la expansión internacional, la diversificación multimedia, la concentración y la comercialización representan las cuatro tendencias principales que contextualizan este estudio, pero sobre las que no se va a detener en profundidad porque sobrepasarían su objeto.

Donde sí se va a centrar es en la magnitud que estos cambios ha provocado en el enfoque y los contenidos de los medios. La información internacional ha cobrado mayor vigencia y algunas disciplinas vinculadas directamente a la globalización, como la economía, han visto resaltada su importancia. La información económica no ha sido, por lo tanto, inmune a estos procesos de concentración de propiedad y alianzas informativas. Sin embargo, apenas existen estudios que respondan a la pregunta de si una mayor participación en la propiedad de un medio conduce o no a un mayor índice de coincidencia informativa. Esa es la cuestión a la que va a tratar de responder el presente estudio: ¿la propiedad altera los contenidos? La hipótesis que se plantea es que esa relación propiedad – contenidos es positiva. Descargar artículo completo en PDF

Naturaleza y retos actuales de la información económica

Alfonso Vara Miguel

Resumen
La información económica cada vez está más presente en los medios de comunicación social debido a la demanda y preocupaciones de los ciudadanos por los asuntos económicos, financieros y empresariales. La propia naturaleza abstracta, compleja y relacional de la Economía se extiende a los contenidos informativos y los profesionales de la información han desarrollado diferentes estrategias y técnicas informativas para mejorar los contenidos, captar nuevas audiencias, reforzar la fidelidad de las existentes y crecer en credibilidad.

Palabras clave: periodismo especializado, periodismo económico, economía, formación de periodistas.

1. Los retos de la información económica

Los últimos años del siglo XX se caracterizaron por la bonanza económica en la mayoría de los países occidentales, la expansión del comercio internacional –vinculado a un proceso de globalización cuestionado–, la revolución tecnológica, y la consolidación del denominado “capitalismo popular”, caracterizado por la participación de millones de familias en los mercados bursátiles. Y ahí estuvo la prensa económica para contarlo, pasando a ser una de las áreas de información prioritarias para la mayoría de los medios de comunicación. La necesidad de información específica provocó que durante esos años los ciudadanos incrementaran su demanda de contenidos económicos, financieros y empresariales y obligó a los medios a ofrecer productos informativos de mayor calidad. Todos los diarios de información general de calidad reforzaron en extensión y personal su sección de economía, se abrieron nuevos espacios económicos en la radio y en la televisión, se elaboraron nuevos suplementos salmones para insertar en las ediciones dominicales, y se crearon nuevos canales de información económica en internet. Como algunos autores han afirmado, los años noventa supusieron la culminación del boom de la información económica iniciado en los ochenta y concretado en el surgir de las grandes marcas globales, el fortalecimiento de las principales publicaciones y la aparición de canales audiovisuales y electrónicos específicos de información económica1.

Con la llegada del año 2000 se abre un periodo de incertidumbre económica y financiera que tuvo su plasmación en el estallido de la “burbuja tecnológica”. De la euforia y fascinación por las empresas puntocom se pasaba a una etapa de pobres expectativas sobre la Nueva Economía, en exceso valorada, y las consiguientes pérdidas económicas de millones de ciudadanos inversores. Además, comenzaron a ver la luz algunos de los mayores escándalos empresariales del siglo –Enron, WorldCom– que generaron un clima de desconfianza del público hacia todos los actores implicados: empresas, directivos, consultoras, intermediarios bursátiles y, por supuesto, los medios de comunicación. Se abrió así una etapa de crisis en el modelo de información económica desarrollado en los noventa y caracterizado por una excesiva ligazón con la marcha de las bolsas y una sobredependencia informativa de fuentes interesadas. Evidentemente la popularización de este sector ha resultado dañada pero no es sensato pensar que no quedará nada de la época dorada de la prensa económica. Como afirma Arrese, todos estos escándalos demandan una urgente revisión de los principios y prácticas que guían el periodismo económico del momento:

“La recuperación de la vocación de los medios informativos como ‘perros guardianes’ –en este caso de los negocios–, la búsqueda de soluciones para los graves desequilibrios –económicos, formativos, sociales, etc.– existentes entre los informadores y sus fuentes, o la necesidad de sacar a la luz asuntos económicos de interés público – no sólo de interés empresarial – están entre las tareas pendientes”.2

Los profesionales que trabajan en este sector bien saben que se juegan su futuro –en forma de difusión y credibilidad –en la redefinición de un nuevo modelo de información económica, y las iniciativas que se han adoptado en los diversos medios y soportes así lo confirman. Basta con recoger aquí las palabras de subdirector del diario Expansión a raíz de la presentación de sus recientes mejoras editoriales: “Los lectores sí tienen derecho a exigir una información rigurosa, veraz y lo más completa posible; una información que desglose la realidad y facilite el criterio propio. En la nueva etapa [...] sus profesionales intentarán hacer llegar a los lectores una visión analítica de la vida económica, política y social española. [...] Esta es la gran responsabilidad de nuestra profesión pero, al mismo tiempo, el gran derecho de los lectores”3. Prueba de esa preocupación por abrir el diario al interés de los ciudadanos y no al exclusivo de los inversores o emprendedores, el diario declara en su editorial que “además de la información y el análisis político, se ofrece también a los lectores nuevos contenidos de interés social. La ciencia, la cultura, la sanidad, la educación, la demografía, la salud, el arte, y cualquier tema de interés general estarán también a su disposición”4.

Qué duda cabe que todo momento de crisis pasa por analizar la naturaleza del objeto que la padece, describiendo sus peculiaridades y características más específicas. En el caso de la información económica, son numerosos los trabajos académicos y profesionales que han tipificado y descrito los rasgos propios de este tipo de información, tanto aquellos más generales como los específicos de cada medio5. Por lo tanto, no se pretende realizar a continuación una descripción exhaustiva y pormenorizada de cada uno de ellos, sino tan sólo señalar aquellos más importantes como base para el posterior análisis del sector. Descargar artículo completo en PDF

La formación del periodista económico

U n i v e r s i d a d d e N a v a r r a
F a c u l t a d d e C o m u n i c a c i ó n

LA FORMACIÓN DEL PERIODISTA ECONÓMICO
Ángel Arrese
Alfonso Vara

Introducción


El debate sobre la adecuada formación de los profesionales que se dedican a la información económica es un debate antiguo, pero a la vez muy nuevo. Antiguo, porque desde hace más de un siglo, cuando algunos periodistas comenzaron a escribir regularmente de economía, el perfil de este tipo de comunicador ha estado en cuestión (Nicholson, 1894). No se puede olvidar que hasta la profesionalización de la carrera periodística –entre finales del XIX y principios del XX-, quienes escribían en los periódicos sobre asuntos económicos tenían formaciones muy variadas: economistas, abogados, escritores, políticos. Y también es un debate nuevo, y de actualidad, porque en las últimas décadas la información sobre temas económicos, empresariales y financieros cada vez ha adquirido mayor protagonismo, y un gran número de profesionales de la información, directa o indirectamente, han tenido que experimentar las exigencias de escribir sobre asuntos económicos, o enfocar buen número de temas desde perspectivas económicas (Saporito, 1999; Arrese, 2002).

De esta forma, hoy, como en el pasado, se sigue reflexionando sobre el tipo de formación más adecuada para el periodista económico. Un profesional que continúa siendo objeto de críticas, desde muy distintas ópticas: por su supuesta incapacidad para profundizar en asuntos complejos, por su desconocimiento de cuestiones básicas en torno al funcionamiento de la actividad económica, por la dificultad que encuentra para traducir la actualidad, con rigor, a un lenguaje comprensible; y por su indefensión ante la actuación de fuentes, especialistas y defensores de intereses particulares. Estas críticas han arreciado recientemente, con motivo del descubrimiento de escándalos corporativos como los de Enron o WorldCom, sobre los que los medios sólo han sido capaces de decir algo a posteriori –después de mucho tiempo de acrítica alabanza de las estrategias de ésas y de muchas otras empresas- (Longman, 2002). En este sentido, es significativo que una directiva como Marjorie Scardino –responsable del grupo Pearson, que edita el Financial Times- comentara recientemente que uno de los motivos por los que medios no habían sido capaces de descubrir esos y otros escándalos era la escasa formación especializada de los periodistas (Byrne, 2002). Viniendo de donde viene –de la máxima responsable de uno de los diarios económicos más prestigiosos del mundo-, sin duda un comentario como ese es más que preocupante. Descargar artículo completo en PDF