Por Andrea Preciado
Para Martha Eugenia Díaz Cárdenas, pequeña empresaria al frente de Lácteos la Sierra, el próximo temporal de lluvias representará una baja en ganancias de hasta el 10% en lo que respecta a la venta de crema, queso, requesón, panela y yogurt. Esto debido a que en esta época se eleva la cantidad de producción de leche, lo que significa que más trabajadores de los lácteos podrán elaborar productos similares que estarán disponibles en distintos mercados como el Centro Integral de Negocios Regionales o tiendas CINER con ubicación en Tamazula de Gordiano y Chapala Jalisco, así como el Mercado de Abastos en Guadalajara, todos estos establecimientos que le brindan a la empresaria la oportunidad de vender fuera de La Manzanilla de la Paz, lugar donde nace el concepto de “Lácteos la Sierra”.
No obstante, apostar a la venta en tiendas ajenas a La Manzanilla representa la mejor opción para la empresaria, pues -asegura- en este municipio lo que logra vender con mayor frecuencia es la crema, ya que del resto de productos sólo consigue vender un 9%, pues la ganadería y la elaboración de sus derivados son la principal fuente de ingresos para un 35% de las familias del lugar. Y, pese a que las ganancias se estabilizan en cuaresma y temporada invernal, la compra de materia prima es la misma durante todo el año: 200 litros de leche por seis trabajadores del ganado vacuno, quienes cobran el litro a 4.00 pesos, es decir, Martha Díaz invierte 4,800.00 pesos para obtener 1200 litros de leche diarios. Esto para que cada tres días se envíen, a las distintas tiendas, 8 cajas con 30 piezas de queso de un kilo, 8 botes de 30 litros de capacidad para el yogurt y 8 más para el requesón.
Esta situación, para ella, es aun más delicada que la crisis económica, ya que –afirma- este problema no le afecta más que la sobreproducción de lácteos, pues reduce ventas, y siempre debe mantener activos a diez empleados: seis ganaderos y cuatro más dedicados a la producción.
Así mismo, la empresaria menciona que la influencia del programa “Apoyos Productivos” de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural y Alimentación (SAGARPA) es parte fundamental del desarrollo de su pequeña empresa: “Comencé con el negocio desde hace ya 24 años, sin embargo, Apoyos Productivos me dio 50% (180,000.00 pesos) de lo que necesitaba para renovar mi empresa”.
Esta situación también influyó para que los productos lácteos elaborados en La Manzanilla de la Paz se dieran a conocer por su sabor y limpieza. Martha Eugenia Días Cárdenas ganó el 7 de mayo de 2008 el primer premio de la región Sureste de Jalisco del concurso regional de productores, organizado cada año por la dependencia.
viernes, 28 de mayo de 2010
miércoles, 26 de mayo de 2010
El eterno debate del periodismo económico: ¿Periodista o economista? ¿Cuál es mejor?
Por Laura Rodríguez
¿Quién es mejor en el área del periodismo económico? Estas mismas cuestiones surgieron desde las últimas décadas del siglo XX (sino es que antes) en los países occidentales, cuando el proceso de globalización comenzó a penetrar en las economías de muchos de éstos, incluso en la misma consolidación del denominado “capitalismo”, y la gente se vio en la necesidad de consumir información específica: fue entonces cuando los medios incluyeron la información económica como un enfoque más. Sin embargo, las complicaciones vinieron en el momento en que se puso en tela de juicio la capacidad de los periodistas para informar a sus audiencias de la mejor manera, pensando así, como una buena solución, la inclusión de los economistas a las salas de redacción, según expone Alfonso Vara Miguel en su texto “Naturaleza y retos actuales de la información económica”.
Pero, ¿cuál es la función de uno u otro? De acuerdo con el Estatuto Profesional de Economistas aceptado en España, las facultades de un economista están enfocadas al estudio y solución técnica de los problemas a los que se enfrenta la economía general de un país (Administración Pública), de la empresa (como contador o administrador) y en relación con la administración y los órganos jurisdiccionales. El periodista en cambio, como lo señala Lorenzo Gomis, es un método de interpretación por tres motivos: 1) escoge entre todo lo que pasa, aquello que considera más interesante; 2) interpreta y traduce a lenguaje sencillo cada unidad de la noticia, y 3) trata de situar y ambientar la información para que ésta sea comprendida (la explica y la juzga).
Como puede observarse, ambas funciones son distintas en la medida en que los profesionales son formados para fines particulares en cada ramo, lo cual nos indica que la función del periodista es la que más embona en lo que a informar se refiere, incluso en el ámbito económico, pero representa por otro lado, una especialización particular de éste para hacerlo de forma correcta, como lo requieren también la ciencia, el deporte, la política, etc., pues como lo indica Vara: se trata de comunicar realidades complejas de la actualidad a la mayor audiencia posible, “de tal forma que hagan de puente entre el lenguaje especializado utilizado por los expertos de cada área y el lenguaje comprensible por el gran público”. ¿Por qué de puente? Precisamente, porque existe un problema frecuente en los discursos y terminologías empleadas por cualquier disciplina científica (no sólo por la economía) para exponer la problemática que afecta a un público y es cuando el periodista asume su compromiso de “interpretar y traducir”, aunque ello represente una formación adicional.
¿Por qué se habla de una especialización del periodista para lograr la efectividad del periodismo económico? Primero habría que aclarar que el objetivo principal del periodismo económico es tratar aquellos temas y acontecimientos económicos, financieros o empresariales de actualidad. El ser humano, quien vive en una sociedad compleja y de necesidades ilimitadas, requiere de mucha información para tomar con eficiencia sus decisiones económicas y es aquí donde el periodista se debe empeñar en cumplir de la mejor manera su función. Pues como lo indica W. B. Walstad, son muchos los estudios que reflejan la poca o nula cultura económica de la mayoría de la población. Vara explica este fenómeno manifestando que la economía es una realidad complicada que exige un alto grado de formación para su correcta interpretación y agrega, que es éste el principal inconveniente que percibe el público cuando se enfrenta al análisis de los datos económicos y es a la vez, uno de los grandes obstáculos con los que se enfrentan los periodistas especializados al momento de difundir sus mensajes.
Para concluir, resalto dos cosas: una de ellas, la más evidente, es que el periodista tiene la enorme responsabilidad de ofrecer una visión analítica de las distintas vertientes que tienen las problemáticas sociales y la segunda es que las audiencias gozan del derecho de estar informados lo más rigurosamente posible. Y en palabras sabias de Alfonso Vara resumo la respuesta a las interrogantes anteriores: “es necesario dominar la materia, entenderla para poder contarla”.
¿Quién es mejor en el área del periodismo económico? Estas mismas cuestiones surgieron desde las últimas décadas del siglo XX (sino es que antes) en los países occidentales, cuando el proceso de globalización comenzó a penetrar en las economías de muchos de éstos, incluso en la misma consolidación del denominado “capitalismo”, y la gente se vio en la necesidad de consumir información específica: fue entonces cuando los medios incluyeron la información económica como un enfoque más. Sin embargo, las complicaciones vinieron en el momento en que se puso en tela de juicio la capacidad de los periodistas para informar a sus audiencias de la mejor manera, pensando así, como una buena solución, la inclusión de los economistas a las salas de redacción, según expone Alfonso Vara Miguel en su texto “Naturaleza y retos actuales de la información económica”.
Pero, ¿cuál es la función de uno u otro? De acuerdo con el Estatuto Profesional de Economistas aceptado en España, las facultades de un economista están enfocadas al estudio y solución técnica de los problemas a los que se enfrenta la economía general de un país (Administración Pública), de la empresa (como contador o administrador) y en relación con la administración y los órganos jurisdiccionales. El periodista en cambio, como lo señala Lorenzo Gomis, es un método de interpretación por tres motivos: 1) escoge entre todo lo que pasa, aquello que considera más interesante; 2) interpreta y traduce a lenguaje sencillo cada unidad de la noticia, y 3) trata de situar y ambientar la información para que ésta sea comprendida (la explica y la juzga).
Como puede observarse, ambas funciones son distintas en la medida en que los profesionales son formados para fines particulares en cada ramo, lo cual nos indica que la función del periodista es la que más embona en lo que a informar se refiere, incluso en el ámbito económico, pero representa por otro lado, una especialización particular de éste para hacerlo de forma correcta, como lo requieren también la ciencia, el deporte, la política, etc., pues como lo indica Vara: se trata de comunicar realidades complejas de la actualidad a la mayor audiencia posible, “de tal forma que hagan de puente entre el lenguaje especializado utilizado por los expertos de cada área y el lenguaje comprensible por el gran público”. ¿Por qué de puente? Precisamente, porque existe un problema frecuente en los discursos y terminologías empleadas por cualquier disciplina científica (no sólo por la economía) para exponer la problemática que afecta a un público y es cuando el periodista asume su compromiso de “interpretar y traducir”, aunque ello represente una formación adicional.
¿Por qué se habla de una especialización del periodista para lograr la efectividad del periodismo económico? Primero habría que aclarar que el objetivo principal del periodismo económico es tratar aquellos temas y acontecimientos económicos, financieros o empresariales de actualidad. El ser humano, quien vive en una sociedad compleja y de necesidades ilimitadas, requiere de mucha información para tomar con eficiencia sus decisiones económicas y es aquí donde el periodista se debe empeñar en cumplir de la mejor manera su función. Pues como lo indica W. B. Walstad, son muchos los estudios que reflejan la poca o nula cultura económica de la mayoría de la población. Vara explica este fenómeno manifestando que la economía es una realidad complicada que exige un alto grado de formación para su correcta interpretación y agrega, que es éste el principal inconveniente que percibe el público cuando se enfrenta al análisis de los datos económicos y es a la vez, uno de los grandes obstáculos con los que se enfrentan los periodistas especializados al momento de difundir sus mensajes.
Para concluir, resalto dos cosas: una de ellas, la más evidente, es que el periodista tiene la enorme responsabilidad de ofrecer una visión analítica de las distintas vertientes que tienen las problemáticas sociales y la segunda es que las audiencias gozan del derecho de estar informados lo más rigurosamente posible. Y en palabras sabias de Alfonso Vara resumo la respuesta a las interrogantes anteriores: “es necesario dominar la materia, entenderla para poder contarla”.
martes, 25 de mayo de 2010
Cómo sobrevivir al arte del autoempleo sin morir en el intento
Daniel Padilla Romero, artista plástico
Por Adrián Mariscal
Así como en términos económicos, la dinámica del mercado dicta que un producto con demanda tiende a generar un incremento en su oferta, y un producto con buena dirección de marketing tiene la posibilidad de persuadir a su mercado meta para satisfacer necesidades de las que éstos prescindían, ¿puede un producto con desconocimiento de su entorno y de estrategias mercadológicas garantizar su éxito ante un grupo de clientes frecuentes? La lógica del marketing erradica desde raíz posibilidad alguna, pero en un plano real, casos excepcionales muestran que con una dosis de imaginación, creatividad e inspiración hay productos que surgidos del mercado informal, marcan de tal manera a sus compradores que la publicidad de boca en boca atrae al éxito del mismo.
Este es el caso de Daniel Padilla Romero, un joven de 18 años oriundo de Guadalajara, Jalisco, quien construyendo esculturas de formas y tamaños variados a petición de sus clientes, es capaz de convertir una inversión inicial de 200 pesos por concepto de materiales como tela, alambre, madera o plastilina en ganancias de hasta 5 mil pesos mensuales, tan sólo en una jornada laboral de 4 horas al día.
Para su arte, no existen límites. “Cualquier material puede ser útil, sólo es cuestión de pensar en lo que quiero hacer y lo invento”, expresa. A su corta edad, poco a poco comienza a ganar el reconocimiento de la gente por su trabajo. Meses atrás adornó con figuras plásticas una amplia botella de las instalaciones de Coca Cola en Guadalajara por petición del personal de la empresa. También colaboró en la imagen de ciertas secciones del CRIT de Teletón en la metrópoli.
Siendo el cuarto hijo de una familia en la que todos sus integrantes tienen facilidad para el arte, Daniel ha visto en él, su herramienta para subsanar necesidades económicas personales y gozar de cierta independencia financiera respecto a sus padres. De un suceso accidental acontecido en su infancia donde descubrió que podía recrear con plastilina cualquier objeto que estuviera a su vista, ha pasado a convertir su talento en su propia fuente de empleo. “Es difícil ponerle precio a un objeto creado con sentimientos, pero al final vale la pena porque con las ganancias compro ropa o me pago cursos que retribuyan mi esfuerzo”, acota.
Pese a que no existen estadísticas referentes al mercado del arte mexicano, Javier Lumbreras (CEO de Artemundi Global Fund), citado en El Economista, aclara que “México es uno de los cinco países con mayor oferta cultural y hay mucho coleccionismo y pasión por el arte”, por lo que asegura que a sabiendas de la carencia de cifras sobre este tipo de comercio por tratarse de ventas privadas, es un negocio redituable porque genera productos sin fecha de caducidad y con un valor simbólico que se eleva en proporción al reconocimiento de sus autores.
Daniel está consciente de los beneficios de producir objetos personalizados, casi artesanales, pues ante un éxito que duplica la demanda comparada con su capacidad para producir, ha considerado el hecho de aumentar los costos. Y aunque también se ha planteado la posibilidad de crear en el futuro una marca donde comercialice sus propias creaciones, de momento canaliza su energía para estudiar la carrera de “Diseño Industrial” en el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) de la Universidad de Guadalajara.
Por Adrián Mariscal
Así como en términos económicos, la dinámica del mercado dicta que un producto con demanda tiende a generar un incremento en su oferta, y un producto con buena dirección de marketing tiene la posibilidad de persuadir a su mercado meta para satisfacer necesidades de las que éstos prescindían, ¿puede un producto con desconocimiento de su entorno y de estrategias mercadológicas garantizar su éxito ante un grupo de clientes frecuentes? La lógica del marketing erradica desde raíz posibilidad alguna, pero en un plano real, casos excepcionales muestran que con una dosis de imaginación, creatividad e inspiración hay productos que surgidos del mercado informal, marcan de tal manera a sus compradores que la publicidad de boca en boca atrae al éxito del mismo.
Este es el caso de Daniel Padilla Romero, un joven de 18 años oriundo de Guadalajara, Jalisco, quien construyendo esculturas de formas y tamaños variados a petición de sus clientes, es capaz de convertir una inversión inicial de 200 pesos por concepto de materiales como tela, alambre, madera o plastilina en ganancias de hasta 5 mil pesos mensuales, tan sólo en una jornada laboral de 4 horas al día.
Para su arte, no existen límites. “Cualquier material puede ser útil, sólo es cuestión de pensar en lo que quiero hacer y lo invento”, expresa. A su corta edad, poco a poco comienza a ganar el reconocimiento de la gente por su trabajo. Meses atrás adornó con figuras plásticas una amplia botella de las instalaciones de Coca Cola en Guadalajara por petición del personal de la empresa. También colaboró en la imagen de ciertas secciones del CRIT de Teletón en la metrópoli.
Siendo el cuarto hijo de una familia en la que todos sus integrantes tienen facilidad para el arte, Daniel ha visto en él, su herramienta para subsanar necesidades económicas personales y gozar de cierta independencia financiera respecto a sus padres. De un suceso accidental acontecido en su infancia donde descubrió que podía recrear con plastilina cualquier objeto que estuviera a su vista, ha pasado a convertir su talento en su propia fuente de empleo. “Es difícil ponerle precio a un objeto creado con sentimientos, pero al final vale la pena porque con las ganancias compro ropa o me pago cursos que retribuyan mi esfuerzo”, acota.
Pese a que no existen estadísticas referentes al mercado del arte mexicano, Javier Lumbreras (CEO de Artemundi Global Fund), citado en El Economista, aclara que “México es uno de los cinco países con mayor oferta cultural y hay mucho coleccionismo y pasión por el arte”, por lo que asegura que a sabiendas de la carencia de cifras sobre este tipo de comercio por tratarse de ventas privadas, es un negocio redituable porque genera productos sin fecha de caducidad y con un valor simbólico que se eleva en proporción al reconocimiento de sus autores.
Daniel está consciente de los beneficios de producir objetos personalizados, casi artesanales, pues ante un éxito que duplica la demanda comparada con su capacidad para producir, ha considerado el hecho de aumentar los costos. Y aunque también se ha planteado la posibilidad de crear en el futuro una marca donde comercialice sus propias creaciones, de momento canaliza su energía para estudiar la carrera de “Diseño Industrial” en el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) de la Universidad de Guadalajara.
Sector turismo, al alza tras crisis e influenza
Agencias de viaje perciben la recuperación
Por Darío Pereira
Guadalajara, Jal.- Después de una baja prolongada en la industria del turismo, debido a la crisis económica mundial y a la epidemia de influenza que se registraron en 2009, los niveles de actividad económica relacionada a este rubro comienzan a recuperarse.
En este sentido, para Lorena Gómez, dueña de una pequeña agencia de viajes de la ciudad, el cambio es evidente: “Desde diciembre del año pasado las ventas han ido al alza, pero el año pasado fue muy difícil para las agencias de viajes, muchas desaparecieron y el resto estuvimos al borde de la quiebra”, explica.
Asegura que en el peor momento de la crisis y la epidemia, en abril y mayo de 2009, su negocio tuvo una baja aproximada de hasta el 70% en las ventas, y que el bajo ritmo continuó hasta finales de año, incluyendo las vacaciones de verano, lo que provocó que en algunas ocasiones no pudiera hacer los pagos correspondientes a proveedores e incluso que tuviera que eliminar las comisiones a sus dos empleados.
Sin embargo, “todo va mejor este año”, asegura, coincidiendo con las proyecciones de la Organización Mundial del Turismo que augura una recuperación del sector aunque sin alcanzar los niveles del 2008.
Según datos del Banco de México, el turismo dejó en 2009 ganancias aproximadas por 7000 millones de dólares y representa la cuarta mayor fuente de ingresos para el país, después del petróleo, las remesas y la inversión extranjera directa, con lo que constituye anualmente un promedio de entre el 8.7 y 9.0% del Producto Interno Bruto (PIB).
No obstante, dichas cifras reflejan una pérdida considerable en comparación con años anteriores (en 2008 los ingresos por este sector fueron casi el doble, aproximadamente 13,000 millones de dólares) debido a diversos factores como la crisis y la epidemia de influenza AH1N1 que afectó al mundo, pero que fue detectada en México originalmente.
Por Darío Pereira
Guadalajara, Jal.- Después de una baja prolongada en la industria del turismo, debido a la crisis económica mundial y a la epidemia de influenza que se registraron en 2009, los niveles de actividad económica relacionada a este rubro comienzan a recuperarse.
En este sentido, para Lorena Gómez, dueña de una pequeña agencia de viajes de la ciudad, el cambio es evidente: “Desde diciembre del año pasado las ventas han ido al alza, pero el año pasado fue muy difícil para las agencias de viajes, muchas desaparecieron y el resto estuvimos al borde de la quiebra”, explica.
Asegura que en el peor momento de la crisis y la epidemia, en abril y mayo de 2009, su negocio tuvo una baja aproximada de hasta el 70% en las ventas, y que el bajo ritmo continuó hasta finales de año, incluyendo las vacaciones de verano, lo que provocó que en algunas ocasiones no pudiera hacer los pagos correspondientes a proveedores e incluso que tuviera que eliminar las comisiones a sus dos empleados.
Sin embargo, “todo va mejor este año”, asegura, coincidiendo con las proyecciones de la Organización Mundial del Turismo que augura una recuperación del sector aunque sin alcanzar los niveles del 2008.
Según datos del Banco de México, el turismo dejó en 2009 ganancias aproximadas por 7000 millones de dólares y representa la cuarta mayor fuente de ingresos para el país, después del petróleo, las remesas y la inversión extranjera directa, con lo que constituye anualmente un promedio de entre el 8.7 y 9.0% del Producto Interno Bruto (PIB).
No obstante, dichas cifras reflejan una pérdida considerable en comparación con años anteriores (en 2008 los ingresos por este sector fueron casi el doble, aproximadamente 13,000 millones de dólares) debido a diversos factores como la crisis y la epidemia de influenza AH1N1 que afectó al mundo, pero que fue detectada en México originalmente.
viernes, 21 de mayo de 2010
De la artesanía a los abarrotes: negocios de todo el día
Los negocios familiares, desde cenadurías en casa hasta empresas grandes fuera de la ciudad, son una fuente de empleo, creadoras de servicios y productos básicos en la sociedad. Para muchas familias constituyen la manera más simple de generar ingresos.
Por Miriam Pulido Robles
En el municipio de Tonalá, los ingresos de las familias se basan –en buena medida- en estas pequeñas y medianas empresas, que principalmente se dedican a la elaboración de artesanías de distintos materiales.
En este contexto, María Paula Reyes Mora y su esposo Javier Esparza Borrayo, que tienen 28 años de casados y viven en el centro del municipio, han sido y son sus propios jefes para el sostenimiento de su hogar.
Al principio de su matrimonio -cuenta María Paula-su esposo era empleado de un taller de artesanías pero a su despido decidieron producir y vender sus artesanías en la entrada de su hogar. Gracias al turismo y la calidad en sus productos pudieron exportar las figuras de barro y latón a Australia, Bélgica, Estados Unidos, y dentro del país a Tijuana, entre otros lugares. “La responsabilidad en los plazos de entrega era importante”, menciona, aún cuando el transporte implicaba el uso de barco, avión o tráiler.
El negocio duró 5 años, ya que “su último cheque fue sin fondos, por un cliente de Chihuahua”, dejándolos en la ruina. “El banco que usábamos era BITAL, cuando existía, pero nos cobraran una cantidad por cambiarlo en caja”, cuenta. Al mismo tiempo su esposo enfermó, lo que se debió, entre varias razones, al uso constante de latón que dañó sus pulmones; entonces decidieron poner un local de jugos y licuados.
María Paula asegura que la venta de sus artesanías comenzó a bajar después de los atentados del 11 de septiembre (2001) en Estados Unidos, puesto que “los de Tijuana eran los principales clientes y ya no llevaban para el otro lado”.
A pesar de que ya tenían licencia de venta de artesanías, tuvieron que cambiarla para su nuevo negocio: “Primero tienes que pedir permiso al Ayuntamiento, los trámites a veces son lentos y caros”, explica la microempresaria. Ahora ya tienen 7 años con el permiso, pero no es suficiente ya que “sale para lo básico”. Por ello, compraron una tienda de abarrotes. “Esta vez tuve que ir a cursos de administración que dio el Ayuntamiento”, señala. Con esto buscaban saber cómo administrar el negocio.
Con los dos puestos, el de los jugos que atiende Javier y la tienda de abarrotes que atiende María Paula, no es suficiente –dicen-, ya que los pagos al Ayuntamiento son varios: uno cada año para seguir teniendo el permiso y otro cada dos meses según los ingresos. Además hacen un pago por 120 pesos al SIEM (Sistema Empresarial Mexicano). “Ya no es tan rentable, además por la competencia”, dice María Paula y sentencia: “Vivimos para trabajar”.
“Extraño las artesanías, pero también tengo que ver por la salud de Javier, aunque este trabajo sea de todo el día”, finaliza diciendo.
Impresiones perdurables
Una pequeña imprenta es el motor de la economía familiar
Don Robert es un ejemplo de que “cuando se quiere hacer algo productivo en la vida, no necesitas 10 años en la escuela, necesitas aprender en la vida”.
Por Sara Gutiérrez
La experiencia que adquirió cuando trabajó en una imprenta le ayudó a entender cómo se manejaba este negocio y comenzaron a surgirle ideas que él mismo podría implementar, lo que hizo realidad hasta casi diez años después.
Con dos hijos pequeños que mantener, Roberto Colín Bolaños se dio cuenta que el ameno oficio de taquero que hasta entonces tenía, no le daría los beneficios económicos que necesitaba, por lo que decidió iniciar su propia imprenta.
“Puedo decir que no me equivoqué cuando decidí que fuera una imprenta, digo, no soy millonario, pero, mucho o poco, siempre hay trabajo… por lo menos por las fiestas, siempre hay quien quiera mandar a hacer invitaciones”, comentó ante la consulta de por qué elegir esa empresa.
Según don Robert, las cosas no han sido tan fáciles desde que la famosa crisis llegó a México, y los precios de varios productos aumentaron tanto en el hogar como en el trabajo: “El incremento de precios en papel y tinta, que son importados de otros países, influye mucho para que nosotros también debamos aumentar el costo de los trabajos que hacemos”.
Gran parte de la población no asimila lo que representa mantener una empresa propia e incluso se sorprende cuando los aumentos de precio se registran en productos que no son alimentos o servicios básicos, explica.
Impreco –así se llama la imprenta- es un negocio pequeño que inició para beneficio de su familia y con el tiempo se ha hecho una empresa familiar: la hija de Roberto estudió Administración de Empresas y su hijo Diseño Gráfico.
“De alguna manera mi negocio los llevó a estudiar eso, y estudiar eso los llevó a mi negocio. Yo no los veo tanto como empleados, sino como personas capaces de hacerse responsables porque saben hacerlo… algún día yo no estaré y ellos ya van a saber cómo manejarse por su cuenta”, comenta el microempresario.
La imprenta ha pasado por momentos difíciles debido a situaciones tanto personales como empresariales. Sin embargo, don Robert está convencido de que la mejor manera de salir adelante es por cuenta propia, ya que eso permite trabajar bajo las condiciones a las que se pueda adaptar en cada etapa y sin la necesidad de depender de algo más que su trabajo constante: “Yo no estudié más de la secundaria y sin embargo salí adelante… las cosas ahora son para quienes trabajan duro y le buscan la manera”, concluye.
Don Robert es un ejemplo de que “cuando se quiere hacer algo productivo en la vida, no necesitas 10 años en la escuela, necesitas aprender en la vida”.
Por Sara Gutiérrez
La experiencia que adquirió cuando trabajó en una imprenta le ayudó a entender cómo se manejaba este negocio y comenzaron a surgirle ideas que él mismo podría implementar, lo que hizo realidad hasta casi diez años después.
Con dos hijos pequeños que mantener, Roberto Colín Bolaños se dio cuenta que el ameno oficio de taquero que hasta entonces tenía, no le daría los beneficios económicos que necesitaba, por lo que decidió iniciar su propia imprenta.
“Puedo decir que no me equivoqué cuando decidí que fuera una imprenta, digo, no soy millonario, pero, mucho o poco, siempre hay trabajo… por lo menos por las fiestas, siempre hay quien quiera mandar a hacer invitaciones”, comentó ante la consulta de por qué elegir esa empresa.
Según don Robert, las cosas no han sido tan fáciles desde que la famosa crisis llegó a México, y los precios de varios productos aumentaron tanto en el hogar como en el trabajo: “El incremento de precios en papel y tinta, que son importados de otros países, influye mucho para que nosotros también debamos aumentar el costo de los trabajos que hacemos”.
Gran parte de la población no asimila lo que representa mantener una empresa propia e incluso se sorprende cuando los aumentos de precio se registran en productos que no son alimentos o servicios básicos, explica.
Impreco –así se llama la imprenta- es un negocio pequeño que inició para beneficio de su familia y con el tiempo se ha hecho una empresa familiar: la hija de Roberto estudió Administración de Empresas y su hijo Diseño Gráfico.
“De alguna manera mi negocio los llevó a estudiar eso, y estudiar eso los llevó a mi negocio. Yo no los veo tanto como empleados, sino como personas capaces de hacerse responsables porque saben hacerlo… algún día yo no estaré y ellos ya van a saber cómo manejarse por su cuenta”, comenta el microempresario.
La imprenta ha pasado por momentos difíciles debido a situaciones tanto personales como empresariales. Sin embargo, don Robert está convencido de que la mejor manera de salir adelante es por cuenta propia, ya que eso permite trabajar bajo las condiciones a las que se pueda adaptar en cada etapa y sin la necesidad de depender de algo más que su trabajo constante: “Yo no estudié más de la secundaria y sin embargo salí adelante… las cosas ahora son para quienes trabajan duro y le buscan la manera”, concluye.
martes, 18 de mayo de 2010
Alza en precios de frutas y verduras perjudica a negocios ocotlenses
Por Laura Rodríguez
Esta semana se inició con un alza mínima en los precios al mayoreo de frutas y hortalizas que se comercializan al interior del estado de Jalisco, tomando como punto de referencia los precios del Mercado de Abastos de la ciudad de Guadalajara,
de acuerdo con datos del Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM) de la Secretaría de Economía.
Sin embargo, estos indicadores nacionales y agrícolas apuntan a que, respecto al mismo periodo del año pasado, la diferencia en los precios por kilo sí ha sido más notable, lo cual afecta sobre todo a los pequeños negocios que se encuentran en los municipios aledaños a la Zona Metropolitana, que han disminuido sus ventas debido a la suba de los precios.
El caso del “puestecito” de “las señoras de la fruta”, como es conocido el pequeño negocio ubicado frente al Centro Universitario de la Ciénega en el municipio de Ocotlán, Jalisco, es un caso particular. Éste se inició como un negocio familiar desde hace 15 años ya; sus principales clientes son los estudiantes, quienes en su ausencia durante los periodos vacacionales obligan a mantener la tiendita cerrada.
Los productos allí comercializados son sandia, pepino, mango, jícama, papaya, piña y naranja, además de verduras cocidas como papa, betabel, brócoli y otros tales como salchichas y churritos. Respecto a los dos primeros grupos aseguran, que en lo que va del año su precio ha subido varias veces, propiciando una temporada de ventas bajas comparada con la del año pasado, según indicó en entrevista una de las señoras que atienden el puesto.
“Comparado con el año pasado las ventas hasta el momento están bajas, como casi en una tercera parte (…) yo creo que tiene que ver con la crisis económica”, mencionó.
A pesar de ello, los comerciantes comentan que por comprar la fruta y la verdura “kileada” y mediante pedido (al mayoreo) en el “Mercadito de Ocotlán”, los precios son más accesibles pero no por ello su trabajo se vuelve más redituable. Por ejemplo, algunas frutas frescas que son las que más se han estado comprando como la piña, que ellas compran en 4.20 pesos el kilo, la venden en cuatro o cinco rebanadas de 5 pesos cada una. En el caso de la sandia, la rebanada tiene un costo de 10 a 12 pesos y el mango chico que va desde los 5 hasta los 9 pesos. Pero al momento de calcular las ganancias, descontándole lo del gasto inicial que hacen cada lunes (mismo que equivale a 1,000 o 1,200 pesos), sus ingresos semanales oscilan alrededor de 500 pesos para cada una de las dos, y en ocasiones salen perdiendo esos 200 pesos de más, precisamente porque al volver al mercado se encuentran con el aumento de precios.
“El gasto en la mercancía es al inicio de semana, y de ahí ya vamos surtiendo como vaya el día, porque la fruta tiene que ser fresca, pero ya al final de la semana mi hermana anda rayando unos 500 pesos libres, igual que yo. Y la época en la que menos ganancias tenemos es en tiempo de lluvias”, asevera una de las comerciantes.
Finalmente, las vendedoras comentaron que como parte de los requerimientos formales del Ayuntamiento municipal, cada día realizan el pago de 5 pesos para poder seguir trabajando en la venta de sus productos.
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