Por Miguel Wiñazki
Anya Stiglitz es la directora de la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Columbia. Su especialidad es el estudio de las relaciones entre los medios, el poder de la ideología y el ejercicio de la política. Por su rigor y creatividad, es reconocida universalmente. Enfoca sus análisis en el comportamiento del periodismo económico.
Allí encuentra claves que explican ciertos pecados graves o capitales. Lo peor es la conversión de periodistas en “embajadores de sus fuentes”. Y lo que es peor, podría decirse, infiriendo una conclusión de los dichos de Anya Stiglitz, es la conversión de periodistas en embajadores de los gobiernos que los “capturan” emocionalmente o, en algunos casos, económicamente.
Acaba de realizar un trabajo (“La prensa en los Estados Unidos y la crisis financiera”) de inmenso rigor académico, vinculado a la crisis de los medios en general y muy en particular al rol que tienen los periodistas de economía precisamente cuando las crisis económicas se perfilan y estallan.
¿Por qué no hubo periodistas en los Estados Unidos que hayan podido prever la crisis financiera?
Muchos afirman que el trabajo de un periodista de economía no es predecir.
¿Pero no detecta usted deficiencias en el trabajo profesional que impidieron ver lo que estaba ocurriendo?
Hay muchos factores que complican la tarea de los periodistas de economía. Uno, reside en el hecho de que trabajan con los protagonistas mismos del mercado, tienden -los periodistas- a creer muchas veces que el mercado es fantástico, sufren lo que podríamos denominar en inglés de “Cognitive capture”, una suerte de lavado de cerebro. Tienden a trabajar tácitamente en acuerdo con sus fuentes. Suelen estar demasiado cerca de las historias sobre las que escriben y, por esa misma razón, pierden la perspectiva para contar la historia que deben contar.
¿Cuál es entonces el pecado capital de los periodistas?
No deben convertirse en “embajadores” de los protagonistas de sus historias. No son voceros. Para superar esos problemas, hay que insistir en la capacitación. En el caso de los periodistas de economía, muchos, al menos en los Estados Unidos, no saben de economía, no comprenden bien aquello sobre lo que están escribiendo.
¿No cree que a veces simplemente los periodistas de economía tienen miedo de decir la verdad ?
Es que son situaciones difíciles. Lo que escribe o dice un periodista de economía influye en la economía. Genera confianza o desconfianza en la economía.
¿Cómo observa el panorama económico de la prensa en sí misma en los Estados Unidos?
Atravesamos un período durísimo, como todo el mundo sabe. Quebraron periódicos importantísimos; en 2008, se perdieron 13.000 puestos de trabajo, y 15.000 más en 2009; la circulación declinó y llegó a ser del 10,6% menos, en un período de seis meses en 2009 comparado con el mismo semestre de 2008. Pero ahora hay una lenta recuperación de la circulación y de los anunciantes, yo diría que la situación es estable. Y por supuesto que lo ocurre en otros países no es lo que ocurre en todos los países. En la India, para citar un sólo ejemplo, los diarios impresos viven un muy buen momento.
¿Qué consideraciones puede hacer del periodismo en la Argentina?
He notado que aquí los periodistas están muy bien preparados. Es muy notable. Tienen un nivel superior al promedio de muchos otros países.
Anya Stiglitz conoció a su marido, el premio Nóbel Joseph Stiglitz, haciéndole una entrevista. Aquel diálogo profesional se convirtió en un compromiso vital. Comparten la pasión por la economía, y el interés por la Argentina y su destino.
Fuente: Diario Clarín. Ver original aquí
domingo, 26 de diciembre de 2010
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Disminuye notablemente la venta de ropa en Ayotlán
Los comerciantes dicen que este año es el peor para el comercio de prendas.
Por Silvia Meza
Ayotlán, un pueblo que se sustentaba gracias a la fabricación de ropa desde hace varios años, ahora se ve afectado por una fuerte reducción de las ventas. Los fabricantes declaran que en el año en curso bajó notablemente la venta y con ello la producción de ropa, lo que le está pegando fuerte a las economías familiares del municipio que dependen de esta actividad para sustentarse.
Según los mismos comerciantes, este año ha sido de los peores en mucho tiempo, ya que las ventas de ropa están por los suelos y prácticamente no hay compradores en Ayotlán. Señalan que viene mucha gente de las comunidades cercanas y de otros municipios para ver la mercancía, pero pocos son los que finalmente compran alguna prenda.
Esto ha causado entre los vendedores una seria crisis económica que se refleja en que se tenga que reducir la mano de obra en las pequeñas fábricas y tiendas de ropa, afectando a las familias que viven de esta actividad.
Hace algunos años atrás las fábricas de ropa eran característica del municipio de Ayotlán, en tanto la alta producción mantenía económicamente estable a fabricantes y obreros que en ellas laboraban. Hoy en día, muchas de las familias han quedado desempleadas, provocando la emigración sobre todo de jóvenes ayotlenses, que se van a Estados Unidos en busca del sueño americano. Igualmente, preocupa el hecho de que algunos se dediquen a la venta de droga ante la falta de empleo.
Los fabricantes ruegan al Ayuntamiento que no se olvide, dentro de sus programas, de la promoción del municipio como centro del vestir, ya que el desempleo en el municipio es alto.
Por Silvia Meza
Ayotlán, un pueblo que se sustentaba gracias a la fabricación de ropa desde hace varios años, ahora se ve afectado por una fuerte reducción de las ventas. Los fabricantes declaran que en el año en curso bajó notablemente la venta y con ello la producción de ropa, lo que le está pegando fuerte a las economías familiares del municipio que dependen de esta actividad para sustentarse.
Según los mismos comerciantes, este año ha sido de los peores en mucho tiempo, ya que las ventas de ropa están por los suelos y prácticamente no hay compradores en Ayotlán. Señalan que viene mucha gente de las comunidades cercanas y de otros municipios para ver la mercancía, pero pocos son los que finalmente compran alguna prenda.
Esto ha causado entre los vendedores una seria crisis económica que se refleja en que se tenga que reducir la mano de obra en las pequeñas fábricas y tiendas de ropa, afectando a las familias que viven de esta actividad.
Hace algunos años atrás las fábricas de ropa eran característica del municipio de Ayotlán, en tanto la alta producción mantenía económicamente estable a fabricantes y obreros que en ellas laboraban. Hoy en día, muchas de las familias han quedado desempleadas, provocando la emigración sobre todo de jóvenes ayotlenses, que se van a Estados Unidos en busca del sueño americano. Igualmente, preocupa el hecho de que algunos se dediquen a la venta de droga ante la falta de empleo.
Los fabricantes ruegan al Ayuntamiento que no se olvide, dentro de sus programas, de la promoción del municipio como centro del vestir, ya que el desempleo en el municipio es alto.
Hortalizas hasta la puerta de su casa
Por: Magdalena Luna
Desde hace 59 años don Salvador Rosas originario de Ameca, Jalisco se dedica a la siembra de hortalizas, maíz, garbanza y caña: esta última es la principal actividad agrícola que se realiza dentro de la región Valles de Jalisco.
La siembra, cuidado y cosecha de estos productos los aprendió de su padre, quien también se mantenía de la venta de estos frutos, él prefería ser su propio patrón y no depender de nadie más. Don Salvador siguió los mismos pasos de su padre y junto con su familia creó su propio negocio.
A principios de año la familia Rosas se centra en la siembra de hortalizas como rábanos, calabacitas y pepinos, mismos que duran alrededor de mes y medio en cosecharse, esto permite que en poco tiempo puedan comenzar a vender sus productos en el tianguis de la ciudad y por las calles de la colonia donde viven. Al respecto,
Juan Rosas, hijo menor de don Salvador, quien desde pequeño ayuda a su familia en la venta de los productos que ellos mismos cosechan, nos cuenta la historia:
“Yo recuerdo que tan solo tenía doce años de edad cuando ya ayudaba a mi papá con la venta de las hortalizas que nosotros mismos producimos. Esto nos ha ayudado para poder mantenernos. Aproximadamente en un día que salgo a vender por las calles de donde vivo, gano alrededor de 300 pesos si está regular la venta y 500 si es un día bueno”.
En tanto don Salvador comenta que al principio sólo poseía dos hectáreas de tierra, las cuales principalmente utilizaba para la siembra de maíz en el temporal de lluvias. Después de varios años de obtener buenas ganancias de estos cultivos, decidió comprar otro terreno de seis hectáreas para dedicarse a la siembra de hortalizas, que por ser rápida su cosecha le permite mantener a su familia mientras llegan la siembra de maíz y la cosecha de la caña de azúcar, que tardan un año en llegar a su término.
Este año la utilidad que le generó el cultivo de la caña de azúcar fue de 92,000.00 pesos; una parte de este dinero la utilizó para preparar la tierra y comprar los insumos necesarios para la siembra de maíz.
Ahora, la familia Rosas solo espera la cosecha de maíz. Ellos no acostumbran vender el grano debido a que les es más redituable moler la mazorca, hoja y milpa, y producir pastura para ganado, lo que les permite alimentar las reces que tienen y vender pastura durante todo el año.
En una población como Ameca es común encontrar este tipo de pequeños negocios que permiten a las familias subsistir y poseer una economía estable.
Desde hace 59 años don Salvador Rosas originario de Ameca, Jalisco se dedica a la siembra de hortalizas, maíz, garbanza y caña: esta última es la principal actividad agrícola que se realiza dentro de la región Valles de Jalisco.
La siembra, cuidado y cosecha de estos productos los aprendió de su padre, quien también se mantenía de la venta de estos frutos, él prefería ser su propio patrón y no depender de nadie más. Don Salvador siguió los mismos pasos de su padre y junto con su familia creó su propio negocio.
A principios de año la familia Rosas se centra en la siembra de hortalizas como rábanos, calabacitas y pepinos, mismos que duran alrededor de mes y medio en cosecharse, esto permite que en poco tiempo puedan comenzar a vender sus productos en el tianguis de la ciudad y por las calles de la colonia donde viven. Al respecto,
Juan Rosas, hijo menor de don Salvador, quien desde pequeño ayuda a su familia en la venta de los productos que ellos mismos cosechan, nos cuenta la historia:
“Yo recuerdo que tan solo tenía doce años de edad cuando ya ayudaba a mi papá con la venta de las hortalizas que nosotros mismos producimos. Esto nos ha ayudado para poder mantenernos. Aproximadamente en un día que salgo a vender por las calles de donde vivo, gano alrededor de 300 pesos si está regular la venta y 500 si es un día bueno”.
En tanto don Salvador comenta que al principio sólo poseía dos hectáreas de tierra, las cuales principalmente utilizaba para la siembra de maíz en el temporal de lluvias. Después de varios años de obtener buenas ganancias de estos cultivos, decidió comprar otro terreno de seis hectáreas para dedicarse a la siembra de hortalizas, que por ser rápida su cosecha le permite mantener a su familia mientras llegan la siembra de maíz y la cosecha de la caña de azúcar, que tardan un año en llegar a su término.
Este año la utilidad que le generó el cultivo de la caña de azúcar fue de 92,000.00 pesos; una parte de este dinero la utilizó para preparar la tierra y comprar los insumos necesarios para la siembra de maíz.
Ahora, la familia Rosas solo espera la cosecha de maíz. Ellos no acostumbran vender el grano debido a que les es más redituable moler la mazorca, hoja y milpa, y producir pastura para ganado, lo que les permite alimentar las reces que tienen y vender pastura durante todo el año.
En una población como Ameca es común encontrar este tipo de pequeños negocios que permiten a las familias subsistir y poseer una economía estable.
Competencia de supermercados perjudica a pequeñas tiendas
Los clientes prefieren comprar en los grandes comercios, en tanto las tienditas apenas sobreviven
Por Gloria Rivas
Doña Ramona Flores García, originaria de Ocotlán, Jalisco, tiene 30 años con su tienda, la cual se encuentra en un cuarto de su casa que adaptó como local para ahí vender sus productos. Pero desde hace aproximadamente 1 año que abrió un supermercado Okis, a una cuadra de su negocio, y por eso las ventas han disminuido bastante. Por este motivo, ya no le es costeable seguir con su tiendita, pues lo poco que vende es para pagar los gastos que genera la misma tienda, y no le queda nada de ganancia.
A pesar de que abre su tienda desde las 7:30 de la mañana hasta las 9:00 de la noche, las pocas ventas que se generan en todo el día no son como las que estaba acostumbrada a tener. Antes podía contar con una empleada que le ayudaba a despachar, ahora ya no la tiene. La tuvo que despedir, pues ese dinero le sirve para completar los 1.600 pesos que paga de luz cada bimestre.
Aunque los productos y algunos de los precios que maneja son los mismos que en el Okis, cree que la gente se deja llevar por el lugar, lo ven más bonito y eso hace que prefieran ir a comprar allá.
Doña Ramona sabe que algunos productos sí los tienen más baratos en ese tipo de tiendas. Ella explica que como ellos compran en grandes cantidades, los productos les salen más económicos y ellos sí pueden darlos a un menor costo, lo que se le complica a ella porque no es lo mismo comprar 50 cajas de huevo a comprar media caja. Además cree que sus “promociones” del 3x2 y de los puntos no son más que un engaño para la gente: los hacen comprar más productos que de los que en realidad necesitan y haciendo cuentas les sale más caro, pero las personas eso no lo ven.
Afirma que si ha mantenido la tienda hasta el día de hoy es por los dulces, frituras, refrescos y galletas que los niños le compran cuando van a la escuela: esos son los productos que le han ayudado a seguir con la tienda, porque de abarrotes ya no se vende nada. Todo esto ha llevado a que tome la decisión de que el próximo año posiblemente cierre la tienda, pues está segura de que no puede competir con un negocio de ese tipo.
Los impuestos cada vez son más altos, y lo poco que le queda lo utiliza para comer. Piensa que le conviene cerrar su tienda y quedarse con una mesita de dulces, pues así no paga tanto y le funciona más.
Finalmente, la comerciante dice que la gente debería de estar más consciente de que esos negocios (los supermercados) perjudican a los dueños de las tienditas comunes y corrientes, que son su manera de obtener ingresos para sacar a delante a su familia y que les es imposible hacer competencia con empresas de ese tamaño. Que si bien cuando la gente decide ir a comprar a los Okis o tiendas de ese estilo lo que hace es incrementar el bolsillo de los que ya poseen bastante dinero y perjudicar a los que menos tienen.
Por Gloria Rivas
Doña Ramona Flores García, originaria de Ocotlán, Jalisco, tiene 30 años con su tienda, la cual se encuentra en un cuarto de su casa que adaptó como local para ahí vender sus productos. Pero desde hace aproximadamente 1 año que abrió un supermercado Okis, a una cuadra de su negocio, y por eso las ventas han disminuido bastante. Por este motivo, ya no le es costeable seguir con su tiendita, pues lo poco que vende es para pagar los gastos que genera la misma tienda, y no le queda nada de ganancia.
A pesar de que abre su tienda desde las 7:30 de la mañana hasta las 9:00 de la noche, las pocas ventas que se generan en todo el día no son como las que estaba acostumbrada a tener. Antes podía contar con una empleada que le ayudaba a despachar, ahora ya no la tiene. La tuvo que despedir, pues ese dinero le sirve para completar los 1.600 pesos que paga de luz cada bimestre.
Aunque los productos y algunos de los precios que maneja son los mismos que en el Okis, cree que la gente se deja llevar por el lugar, lo ven más bonito y eso hace que prefieran ir a comprar allá.
Doña Ramona sabe que algunos productos sí los tienen más baratos en ese tipo de tiendas. Ella explica que como ellos compran en grandes cantidades, los productos les salen más económicos y ellos sí pueden darlos a un menor costo, lo que se le complica a ella porque no es lo mismo comprar 50 cajas de huevo a comprar media caja. Además cree que sus “promociones” del 3x2 y de los puntos no son más que un engaño para la gente: los hacen comprar más productos que de los que en realidad necesitan y haciendo cuentas les sale más caro, pero las personas eso no lo ven.
Afirma que si ha mantenido la tienda hasta el día de hoy es por los dulces, frituras, refrescos y galletas que los niños le compran cuando van a la escuela: esos son los productos que le han ayudado a seguir con la tienda, porque de abarrotes ya no se vende nada. Todo esto ha llevado a que tome la decisión de que el próximo año posiblemente cierre la tienda, pues está segura de que no puede competir con un negocio de ese tipo.
Los impuestos cada vez son más altos, y lo poco que le queda lo utiliza para comer. Piensa que le conviene cerrar su tienda y quedarse con una mesita de dulces, pues así no paga tanto y le funciona más.
Finalmente, la comerciante dice que la gente debería de estar más consciente de que esos negocios (los supermercados) perjudican a los dueños de las tienditas comunes y corrientes, que son su manera de obtener ingresos para sacar a delante a su familia y que les es imposible hacer competencia con empresas de ese tamaño. Que si bien cuando la gente decide ir a comprar a los Okis o tiendas de ese estilo lo que hace es incrementar el bolsillo de los que ya poseen bastante dinero y perjudicar a los que menos tienen.
La venta de cosméticos y bisutería, una fuente de autoempleo
El secreto está en la buena administración del negocio
Por Fabiola Guadalupe Esquivel Chávez.
Después de quedar desempleada, Josefina Sánchez Armenta buscó la manera de sacar a su familia adelante, adentrándose en el ámbito del comercio como su forma de sustento, vendiendo cosméticos y bisutería durante 14 años.
Josefina explica que no es fácil poder administrar un negocio por pequeño que parezca, ya que no puede disponer de la venta de un día para otras cosas, por el hecho de que tiene que invertir para poder ganar. Las ventas son de aproximadamente 600 pesos al día, de los cuales la ganancia es de 300 pesos que se destinan en gastos del hogar y en estudios para los hijos.
El crecimiento de su negocio ha sido grande. Comenta que cuando ella comenzó a vender solo vendía bisutería en las primarias y secundarias cercanas a su casa y que no contaba con mucha mercancía.
Hoy en día cuenta con un negocio fijo que se ubica en la estación Tetlán del Tren Ligero, donde está su clientela está formada principalmente por las personas que salen del tren que no cuentan con mucho tiempo para hacer compras.
En su negocio existe una gran variedad de cosas como cinturones para dama y caballero, cosméticos, adornos para el cabello, juguetes, accesorios, bolsas, carteras, gorras y joyería.
Lo que la inspiró a vender cosméticos y bisutería fue el haber trabajado antes en una empresa que elaboraba cosméticos, además de tener en cuenta que las mujeres gastaban una gran cantidad de dinero en el arreglo personal.
Comenta que afortunadamente su negocio le da lo necesario para poder vivir y sacar los gastos necesarios en su hogar. Con los ingresos paga la escuela de sus 4 hijos, que son los que le ayudan a atender el negocio.
Por Fabiola Guadalupe Esquivel Chávez.
Después de quedar desempleada, Josefina Sánchez Armenta buscó la manera de sacar a su familia adelante, adentrándose en el ámbito del comercio como su forma de sustento, vendiendo cosméticos y bisutería durante 14 años.
Josefina explica que no es fácil poder administrar un negocio por pequeño que parezca, ya que no puede disponer de la venta de un día para otras cosas, por el hecho de que tiene que invertir para poder ganar. Las ventas son de aproximadamente 600 pesos al día, de los cuales la ganancia es de 300 pesos que se destinan en gastos del hogar y en estudios para los hijos.
El crecimiento de su negocio ha sido grande. Comenta que cuando ella comenzó a vender solo vendía bisutería en las primarias y secundarias cercanas a su casa y que no contaba con mucha mercancía.
Hoy en día cuenta con un negocio fijo que se ubica en la estación Tetlán del Tren Ligero, donde está su clientela está formada principalmente por las personas que salen del tren que no cuentan con mucho tiempo para hacer compras.
En su negocio existe una gran variedad de cosas como cinturones para dama y caballero, cosméticos, adornos para el cabello, juguetes, accesorios, bolsas, carteras, gorras y joyería.
Lo que la inspiró a vender cosméticos y bisutería fue el haber trabajado antes en una empresa que elaboraba cosméticos, además de tener en cuenta que las mujeres gastaban una gran cantidad de dinero en el arreglo personal.
Comenta que afortunadamente su negocio le da lo necesario para poder vivir y sacar los gastos necesarios en su hogar. Con los ingresos paga la escuela de sus 4 hijos, que son los que le ayudan a atender el negocio.
Ocho de cada diez empresas familiares quiebran tras dos años de vida
Estudios destacan problemas de gerenciamiento y falta de créditos en América Latina
Por Carlos Andrés Gallegos Valdez
Dos de cada tres empresas familiares fracasan en América Latina y ocho de cada diez negocios parentales en México solo llegan a los dos años de vida. Estos y otros resultados se desprenden de una revisión de investigaciones publicadas en Internet y algunos escritos de especialistas sobre el tema de empresas familiares, las cuales se enfrentan a retos de tipo organizacional y económico.
Los datos presentados en el primer párrafo fueron consignados por el portal web ideasparapymes.com. y coincidieron en páginas de Internet como intelred.com o capacitacioncontable.com, cuyos temas son enfocados a la administración de empresas y a los consejos para hacer crecer un negocio.
Un dato llamativo es que el 60% de los negocios familiares mexicanos son traspasados o quiebran cuando toman el mando los hijos del fundador de la empresa, de acuerdo a un artículo titulado “Estabilidad y permanencia en la empresa familiar:
¿Responsabilidad del Fundador?”, elaborado por Carlos Cosío, profesor del Instituto Tecnológico Autónomo de México. El dato significa que las pequeñas, medianas y microempresas controladas por miembros de una familia, no sobreviven siquiera a la siguiente generación. Igualmente, sólo 4% de las empresas familiares continúan operando bajo el dominio de los nietos del fundador.
Algunos de los problemas internos que afectan a las empresas familiares son la escasa organización, la carencia de habilidades gerenciales y los problemas interpersonales, según el artículo titulado “La empresa familiar; el eterno dilema de la supervivencia”, elaborado por los investigadores argentinos Leonardo Granatto y Nahuel Oddone.
La mencionada investigación, publicada por la revista del Observatorio Iberoamericano del Desarrollo Local y la Economía Social de la Universidad de Málaga, España, señala además que algunos problemas externos a la empresa familiar son la falta de crédito, los impuestos, el costo elevado de los insumos y los procesos de globalización que desplazan a los negocios que no tienen la tecnología para adaptarse a este fenómeno.
Por Carlos Andrés Gallegos Valdez
Dos de cada tres empresas familiares fracasan en América Latina y ocho de cada diez negocios parentales en México solo llegan a los dos años de vida. Estos y otros resultados se desprenden de una revisión de investigaciones publicadas en Internet y algunos escritos de especialistas sobre el tema de empresas familiares, las cuales se enfrentan a retos de tipo organizacional y económico.
Los datos presentados en el primer párrafo fueron consignados por el portal web ideasparapymes.com. y coincidieron en páginas de Internet como intelred.com o capacitacioncontable.com, cuyos temas son enfocados a la administración de empresas y a los consejos para hacer crecer un negocio.
Un dato llamativo es que el 60% de los negocios familiares mexicanos son traspasados o quiebran cuando toman el mando los hijos del fundador de la empresa, de acuerdo a un artículo titulado “Estabilidad y permanencia en la empresa familiar:
¿Responsabilidad del Fundador?”, elaborado por Carlos Cosío, profesor del Instituto Tecnológico Autónomo de México. El dato significa que las pequeñas, medianas y microempresas controladas por miembros de una familia, no sobreviven siquiera a la siguiente generación. Igualmente, sólo 4% de las empresas familiares continúan operando bajo el dominio de los nietos del fundador.
Algunos de los problemas internos que afectan a las empresas familiares son la escasa organización, la carencia de habilidades gerenciales y los problemas interpersonales, según el artículo titulado “La empresa familiar; el eterno dilema de la supervivencia”, elaborado por los investigadores argentinos Leonardo Granatto y Nahuel Oddone.
La mencionada investigación, publicada por la revista del Observatorio Iberoamericano del Desarrollo Local y la Economía Social de la Universidad de Málaga, España, señala además que algunos problemas externos a la empresa familiar son la falta de crédito, los impuestos, el costo elevado de los insumos y los procesos de globalización que desplazan a los negocios que no tienen la tecnología para adaptarse a este fenómeno.
martes, 16 de noviembre de 2010
Economía y periodismo: cómo hacerlos compatibles
Por Andrés Gallegos
El número de programas, perfiles y asignaturas relacionadas con el periodismo económico son insuficientes para atender las demandas de información sólida y bien estructurada. Según un estudio de la Universidad de Navarra, existen 15 programas largos, 11 programas de especialización, 18 asignaturas o clases relacionadas con el periodismo económico y únicamente tres perfiles o diplomados. La mayoría de estas clases se imparten en España o en Estados Unidos, lo que deja huérfanos de habilidades en la materia al resto de los países del mundo.
El artículo “La formación del periodista económico”, de Ángel Arrese y Alfonso Vara, ahonda en la actual carencia de herramientas de capacitación de los profesionales de la información en economía. En un presente que exige mayor producción de escritos en la materia, no existen el rigor, la credibilidad y el manejo de datos en las salas de redacción, lo que convierte al reportero en presa fácil de los intereses empresariales. Arrese y Vara citan el caso Enron como ejemplo de un tema mal tratado por el periodismo, gracias a la nula especialización en temas económicos.
Tanto los escritores del texto antes citado como un servidor pugnamos por una formación periodistica y económica simultánea. La ineptitud en el manejo de las fuentes; la incapacidad de explicar a la gente los fenómenos que influyen en su vida cotidiana, como el alza de los productos de la canasta básica; la mezquindad en la corroboración de cifras y fuentes, impiden al periodismo apoderarse de una credibilidad ante sus lectores, radioescuchas o televidentes, y por supuesto, ante los especialistas de economía, que no ven en el reportero de economía más que un simple gacetillero.
Mi opinión es que los estudiantes del periodismo y los profesionales de la información no pueden quedar huérfanos de conocimientos en economía. Al mismo tiempo, se debe convencer a los economistas a escribir en los medios, que expliquen a la gente todos esos fenómenos que aquejan sus bolsillos y sus gastos dejando de lado la petulancia y la tecnocracia propia de instituciones pomposas pero ineficientes como el Fondo Monetario Internacional. Es decir, la relación entre economía y periodismo necesita una sinergia que se dirija rumbo a la generación de conocimiento útil, interesante y accesible para las personas, no las toneladas de información sin contexto que recibimos a montones.
Desde mi limitada óptica estudiantil, propongo una revolución epistemológica (si se le puede llamar así, posiblemente exagero) en las escuelas de periodismo y comunicación. En pocas palabras, hacer al periodismo económico una asignatura obligada en las licenciaturas y crear programas de posgrado amplios que ganen prestigio en el mundillo académico internacional. Si no logramos introducir la economía en las mentes de los estudiantes, si no se le muestra al alumno las posibilidades de crecer gracias al manejo de la economía en sus futuros artículos en los diarios, difícilmente provocaremos algun estímulo en el futuro reportero. Cerrar esta puerta sería darle un arma de fuego más a la ignorancia.
También se necesita un pacto entre los periodistas y los economistas. Que los conocimientos de uno y otro no se repelan, sino que se atraigan para generar descargas de saberes y cuerpos teóricos en la incipiente perspectiva del periodismo económico. La prepotencia de reporteros y profesores de economía sólo conllevará a la gestación de más neófitos, quienes pasarán de largo al ver las cotizaciones de la bolsa de valores y preferirán cambiarle a los canales de cocina o abrir un diario con fotos de chicas desnudas.
El mundo actual necesita comunicadores especializados en economía. La complejidad de los fenómenos de estudio de esta ciencia obliga al periodista a sumergirse en el conocimiento de los conceptos, datos y teorías que alimentan su comprensión. Por lo pronto, las universidades encargadas de formar a los futuros reporteros de los medios de comunicación apenas desarrollan programas, perfiles y asignaturas más o menos delineados. Falta mucho trabajo.
El número de programas, perfiles y asignaturas relacionadas con el periodismo económico son insuficientes para atender las demandas de información sólida y bien estructurada. Según un estudio de la Universidad de Navarra, existen 15 programas largos, 11 programas de especialización, 18 asignaturas o clases relacionadas con el periodismo económico y únicamente tres perfiles o diplomados. La mayoría de estas clases se imparten en España o en Estados Unidos, lo que deja huérfanos de habilidades en la materia al resto de los países del mundo.
El artículo “La formación del periodista económico”, de Ángel Arrese y Alfonso Vara, ahonda en la actual carencia de herramientas de capacitación de los profesionales de la información en economía. En un presente que exige mayor producción de escritos en la materia, no existen el rigor, la credibilidad y el manejo de datos en las salas de redacción, lo que convierte al reportero en presa fácil de los intereses empresariales. Arrese y Vara citan el caso Enron como ejemplo de un tema mal tratado por el periodismo, gracias a la nula especialización en temas económicos.
Tanto los escritores del texto antes citado como un servidor pugnamos por una formación periodistica y económica simultánea. La ineptitud en el manejo de las fuentes; la incapacidad de explicar a la gente los fenómenos que influyen en su vida cotidiana, como el alza de los productos de la canasta básica; la mezquindad en la corroboración de cifras y fuentes, impiden al periodismo apoderarse de una credibilidad ante sus lectores, radioescuchas o televidentes, y por supuesto, ante los especialistas de economía, que no ven en el reportero de economía más que un simple gacetillero.
Mi opinión es que los estudiantes del periodismo y los profesionales de la información no pueden quedar huérfanos de conocimientos en economía. Al mismo tiempo, se debe convencer a los economistas a escribir en los medios, que expliquen a la gente todos esos fenómenos que aquejan sus bolsillos y sus gastos dejando de lado la petulancia y la tecnocracia propia de instituciones pomposas pero ineficientes como el Fondo Monetario Internacional. Es decir, la relación entre economía y periodismo necesita una sinergia que se dirija rumbo a la generación de conocimiento útil, interesante y accesible para las personas, no las toneladas de información sin contexto que recibimos a montones.
Desde mi limitada óptica estudiantil, propongo una revolución epistemológica (si se le puede llamar así, posiblemente exagero) en las escuelas de periodismo y comunicación. En pocas palabras, hacer al periodismo económico una asignatura obligada en las licenciaturas y crear programas de posgrado amplios que ganen prestigio en el mundillo académico internacional. Si no logramos introducir la economía en las mentes de los estudiantes, si no se le muestra al alumno las posibilidades de crecer gracias al manejo de la economía en sus futuros artículos en los diarios, difícilmente provocaremos algun estímulo en el futuro reportero. Cerrar esta puerta sería darle un arma de fuego más a la ignorancia.
También se necesita un pacto entre los periodistas y los economistas. Que los conocimientos de uno y otro no se repelan, sino que se atraigan para generar descargas de saberes y cuerpos teóricos en la incipiente perspectiva del periodismo económico. La prepotencia de reporteros y profesores de economía sólo conllevará a la gestación de más neófitos, quienes pasarán de largo al ver las cotizaciones de la bolsa de valores y preferirán cambiarle a los canales de cocina o abrir un diario con fotos de chicas desnudas.
El mundo actual necesita comunicadores especializados en economía. La complejidad de los fenómenos de estudio de esta ciencia obliga al periodista a sumergirse en el conocimiento de los conceptos, datos y teorías que alimentan su comprensión. Por lo pronto, las universidades encargadas de formar a los futuros reporteros de los medios de comunicación apenas desarrollan programas, perfiles y asignaturas más o menos delineados. Falta mucho trabajo.
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